🟥 Comunicado de respaldo al jefe del partido Democracia Plena, Raymundo Rivera Lopeztiana, ante su remoción injustificada del servicio complementario de seguridad
El grupo LOSEG, así como la familia Rivera perteneciente a la Policía Auxiliar, expresan su total apoyo al jefe del partido Democracia Plena, Raymundo Rivera Lopeztiana, luego de que esta mañana fuera depuesto de manera abrupta e irregular del servicio complementario de seguridad que venía desempeñando.
De acuerdo con Rivera Lopeztiana, la cancelación del servicio ocurrió de última hora, sin comunicación formal y en condiciones que evidencian falta de profesionalismo y quebrantamiento de la cadena de mando.
En sus palabras:
“Ya me habían advertido que no me confiara, que me iban a traicionar, y así fue. Esta mañana, de la manera más ruin y cobarde, cancelaron el servicio de seguridad que prestaba. Lo hicieron de última hora, como si no existiera comunicación y como si el servicio hubiera estado solo en algún momento.”
El jefe del partido enfatizó que actuó con plena ética profesional, reportando novedades incluso cuando no tenía obligación de hacerlo con el compañero de contraturno, el oficial Tenorio, quien —según señaló— delegó indebidamente y tiró el servicio, comprometiendo la operación y posteriormente intentando deslindarse.
Asimismo, denunció que se intentó atribuirle injustamente la responsabilidad ante su superior, por la pérdida del servicio:
“Intentaron cargarme la responsabilidad, pero se quedarán con las ganas. Traidores es lo que son el oficial Tenorio y el oficial Varilla.”
El grupo LOSEG, la familia Rivera de la Policía Auxiliar y Democracia Plena:
Respaldan plenamente la versión del jefe Raymundo.
Condenan cualquier acto de descoordinación o mala fe dentro del servicio de seguridad.
Exigen que este tipo de actos no queden impunes y que se revisen las prácticas internas que permiten decisiones arbitrarias que afectan la dignidad laboral y la integridad profesional de los elementos.
Democracia Plena reafirma su convicción de que la ética, la disciplina y la integridad deben ser valores rectores en cualquier función de seguridad pública o privada.