En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, las estadísticas reflejan la dimensión de uno de los principales desafíos para los sistemas de salud. En América Latina y el Caribe se registran anualmente más de 220.000 nuevos diagnósticos y cerca de 60.000 fallecimientos por esta causa.
En Colombia, la situación mantiene esa misma tendencia. Datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), recopilados por el Ministerio de Salud y Protección Social, señalan que en el país se notifican 17.018 nuevos casos y 4.752 muertes al año. La enfermedad representa el 27,7 % de las patologías oncológicas diagnosticadas en mujeres, posicionándose como la de mayor incidencia en esta población.
Frente a esta coyuntura, la discusión del sector de la salud pública y aseguramiento se traslada hacia la prevención primaria y la identificación anticipada del riesgo.
'Score' de riesgo y genética predictiva al servicio de la salud
Comprender los factores individuales antes de la aparición de lesiones es clave para la sostenibilidad y efectividad de los modelos de atención. En Colombia, SURA implementó un score de riesgo que incluye una prueba genética predictiva de cáncer de seno, orientada a mujeres entre los 40 y 65 años que no cuentan con un diagnóstico previo de la patología y que cumplen con los criterios de elegibilidad del servicio.
La evaluación analiza de forma integrada tres variables clave:
▪️Genética individual: identificación de marcadores de predisposición.
▪️Historial médico personal: antecedentes clínicos e indicadores biológicos.
▪️Hábitos de vida: factores de riesgo modificables como peso, actividad física y consumo de alcohol o tabaco.
Esta herramienta de analítica médica no constituye un diagnóstico definitivo ni determina de forma absoluta si la paciente desarrollará la enfermedad, sino que calcula el nivel de riesgo relativo para fundamentar decisiones de seguimiento clínico y diagnóstico temprano más precisas.
“Prevenir también significa conocer. Conocer nuestros factores de riesgo, incorporar hábitos que favorezcan el bienestar, aprender a reconocer los cambios en nuestro cuerpo y acceder de manera oportuna y sin barreras a la mamografía nos permite tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud. Desde Suramericana entendemos la prevención como una práctica cotidiana que nos ayuda a anticiparnos y actuar oportunamente para cuidar nuestro bienestar”, afirmó Luis Eduardo Velez Guerra, director de modelos de gestión de la gerencia de salud de Suramericana.
El método 'SENO': autocuidado y diagnóstico oportuno
Aunque cerca del 80 % de los casos de cáncer de mama ocurre en mujeres sin factores de riesgo específicos distintos a la edad y el sexo, la detección temprana sigue siendo la estrategia con mayor impacto en la reducción de la mortalidad. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los países de altos ingresos redujeron un 40 % la mortalidad por esta patología entre 1980 y 2020 mediante programas estandarizados de tamizaje.
Como complemento a las pruebas de diagnóstico por imagen (como la mamografía) y las herramientas genéticas, SURA promueve el método SENO, una guía pedagógica de autocuidado estructurada en cuatro movimientos de palpación:
S - Arriba y abajo: palpar la superficie mamaria desde la axila hacia la zona inferior utilizando tres dedos.
E - Espiral: deslizar dos dedos desde el centro del pezón hacia los bordes en trayectoria circular.
N - Ondulación: desplazar los dedos verticalmente de arriba a abajo en movimientos ondulados.
O - Flor: ejercer una leve presión en el pezón para detectar posibles masas o secreciones atípicas.
El autoexamen permite familiarizarse con el cuerpo e identificar anomalías de manera oportuna, sin sustituir la evaluación médica periódica ni las pruebas de tamizaje recomendadas según el perfil de riesgo de cada usuario.
Foto: Magnific.com