07 octubre 2017
– Vagar por las calles del barrio antiguo es, siempre, un capricho al que no me puedo oponer.
– Hoy tropecé con un baúl perdido en medio de la calle. Me acerqué a él, le saludé, me contestó y seguimos hablando hasta que él ya no supo decirme nada más.
– Toqué la pared de la casa cercana y escuché su llanto, sus alegría … su vieja historia.
– Volví al baúl y le pregunté por su futuro, pero antes de que me contestara, un joven con aspecto de pertenecer a algún grupo antisistema, pelo revuelto, ropa casual y un acento muy arcaico, poniéndome una mano en el hombro, me ha dicho: “Abuelo ¿Se encuentra bien?”
– Claro, sí, estoy bien, muy bien ¿Por qué me lo preguntas? – Le he dicho con cara de pocos amigos.
– El antisistema, me mira intensamente a los ojos y me dice: “Verá, es que le veo hablando solo y he pensado que tenía algún problema”.
– Con la misma cara de antes, entre sorprendido y de mala leche, le digo al de la ropa casual: “Ah, sí, es que estaba hablando con la historia a través del baúl y de esta vieja pared”.
– El muchacho, con cara de alta preocupación me dice en tono suave, como si se tratara de mi misma Madre: “Mire, abuelo, esto no es un baúl, es un banco moderno al igual como los que hay por todo la calle y la pared no tiene pinta de tener altavoz aluno en marcha. Siéntese, si le parece voy a llamar a un Guardia para que le lleven a casa”.
– Al verme en tal situación, respiré hondo, me senté en ese viejo baúl, estuve unos segundos en silencio y cuando me volví el atento antisistema no estaba.
– Me levanté como un chaval y me fui hasta la esquina, allí no había nadie … la calle estaba vacía. Allí solo estaba yo, mi baúl y mis viejas y conversadoras paredes.
– Por un momento pensé que todo había sido un extraño efecto de mi ya cruel imaginación y decidí salir en busca de mi coche para irme a casa y cuando ya empecé a andar oigo una voz que me dice: “Enrique, por ahí no, vete por arriba, por la calle de abajo viene el atento antisistema con un Guardia Urbano” … (acababa de descubrir que el baúl me había salvado la vida).
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com