La irresponsabilidad que alimenta a nuestros hijos

 
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Consejeros, gestores y padres: cuando mirar hacia otro lado convierte el comedor escolar en un riesgo para la salud

 La irresponsabilidad que alimenta a nuestros hijos

07 septiembre 2026

- Cada día, en España, se sirven 4,1 millones de menús escolares a más de 8,7 millones de niños y jóvenes. Detrás de cada bandeja hay una decisión: qué comen nuestros hijos, quién lo decide y con qué criterios. Y lo que revela este artículo es tan claro como inquietante: demasiadas veces, esos criterios no son la salud, ni la educación alimentaria, ni el sentido común. Son el precio, la inercia y la irresponsabilidad.

- Porque mientras la OMS y la Comisión Europea insisten en que aumentar el consumo de fruta y verdura es clave para prevenir obesidad y enfermedades graves, seguimos viendo comedores donde la fruta fresca es un adorno ocasional, donde la calidad depende del presupuesto más bajo y donde la trazabilidad y el origen brillan por su ausencia. ¿Cómo es posible que en pleno 2026 todavía haya que recordar que la alimentación escolar es una inversión en salud pública y no un trámite administrativo?

- La irresponsabilidad empieza arriba: Consejeros de Salud que deberían ser guardianes de la nutrición infantil y que, sin embargo, permiten que los pliegos de contratación sigan primando el precio sobre la calidad, limitando la posibilidad de ofrecer productos frescos y de proximidad. Continúa en quienes diseñan los menús, que aceptan sin rechistar la falta de disponibilidad, la logística deficiente o la irregularidad del suministro como si fueran leyes naturales y no fallos del sistema. Y termina, lamentablemente, en algunos padres que miran hacia otro lado, que no preguntan, que no exigen, que incluso reclaman helados o yogures azucarados para sus hijos, como si la salud fuera negociable.

- Mientras tanto, iniciativas como la de Plátano de Canarias demuestran que sí es posible ofrecer fruta fresca europea, trazable, segura y sostenible a miles de escolares, llegando ya a 1.850 centros educativos y 150.000 alumnos. ¿Por qué no se replica este modelo en todas las autonomías? ¿Por qué no se convierte en estándar lo que ya funciona?

- La respuesta es incómoda: porque falta voluntad. Porque falta responsabilidad. Porque falta entender que un menú escolar no es un trámite, sino un acto de salud pública. Y porque falta asumir que cada decisión equivocada hoy se convierte en un problema sanitario mañana.

Artículo de referencia:
https://www.expansion.com/uestudio/2026/09/04/6a96d221468aebfa4c8b457d.html

Fuente: etf-cajon-de-satre.blogspot.com
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