2 septiembre 2016
A veces creo que tenemos mucho que aprender de mis queridos vegetales … se puede, sí, la soledad no es siempre una condena, a veces es una bendición. Mándalo a freír churros – le diría a cualquiera de mis poco felices amigas, mi querida Juli … hoy viuda y feliz. La reencontré esta mañana, (a Juli), y me lo ha repetido justo en el oído bueno, (el derecho), y frente a ese erecto vegetal, el ejemplar por excelencia del camino del reencuentro: “Se lo digo a todas mis amigas, Enrique; no pierdas tiempo y hazlo en juventud … luego te arrepentirás” – y mi querida amiga, hoy, a sus sesenta y tantos, una muy feliz viuda … y de muy buen ver … una mujer cañón … una mujer liberada.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com