26 agosto 2016
Mi querido y amante galeno de familia quería insuflar en mi ánimo, hoy, un mensaje, aunque bienintencionado, inaceptable … “Quizás ya no estés al cien por cien para presumir de tus necesidades vitales, Enrique … cuídese” – Me vi obligado a responderle … “¡No mientras haya amor querido amigo! … lo demás es accesorio para ello“. – Entonces sucedió lo de siempre: Me devolvió una mirada como la del que está viendo a un loco o a un bailarín metido en una rueda cubana … y yo, mientras me levantaba para irme, me despedí con un inevitable y cariñoso … ¡¡assúcar!! … y él me replicó … “me encanta su actitud, Enrique” … – “me lo insufló mi Madre al nacer y ahí está … muy viva, aún” – le respondí.
Id con cuidado, la cultura del pesimismo, del victimismo, cunde en cualquier escenario … luchemos contra él y contra ello … hagamos que lo que algunos aún llamamos amor, prevalezca como principal motor de vida. Ah, esto último no es ninguna guasa, doy fe.
La pintura es de Víctor Bauer
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com