Dormir y tener relaciones sexuales son consideradas las dos actividades más placenteras de la vida, con ellas se activan mecanismos en el subconsciente que tendrán resultados sorprendentes.
Casi como si estuvieras sonámbulo, hay personas que aseguran hacer el amor en pleno sueño, esta actitud es conocida como el sexomnio y es un estado de sonambulismo durante el cual la persona tiene relaciones sexuales con su pareja. Estos encuentros sexuales se dan en la etapa “REM” del sueño y generalmente la persona no los recuerda.
Estos sueños varían, en algunos casos las personas se ven en busca de romanticismo y otras sencillamente complacer a su pareja; mientras que algunos dan rienda suelta a su lado más salvaje y apasionado.
El 40% de las mujeres experimenta alguna vez orgasmos mientras duerme, por lo que durante un sueño erótico el ritmo cardiaco se ve altamente acelerado, lo que provoca la lubricación, esto puede repetirse varias veces en una misma noche por el estado relajado provocado por el sueño, lo que hace al cuerpo más susceptible a sufrir un orgasmo.
El poco descanso logra que el cuerpo de los hombres tenga menos testosterona, lo que afecta el deseo sexual, por lo general los hombres suelen quedarse dormidos después de tener sexo y es porque su cuerpo ha recibido una descarga en alta cantidad de la hormona prolactina lo que les genera una sensación de satisfacción, placidez y somnolencia; apartando que el sexo y la eyaculación pueden dejarlos exhaustos.
Fuente: caraotadigital.net