Una reflexión sobre la fragilidad, la espera y el valor inmenso de quienes nos acompañan
Imagen obtenida con la ayuda de Microsoft
09 septiembre 2026
- Puedes sentir que la vida se te escapa; que la falta de movilidad te hace perder el sentido del placer de la vida; que las constantes salidas al por mi llamado SPA de la salud te hagan llevar una vida que se mantiene como en el del hilo de un trapecista; que las pruebas y más pruebas que los médicos deciden imponer a mi agenda hagan lo mismo con mi inestable estado emocional; que la espera de los resultados de las pruebas se conviertan en una espera siempre emocionada; pero lo que realmente es de agradecer es el comportamiento del personal sanitario (médicos y enfermeros), la familia y los amigos que se vuelcan ante ti demostrando una cariño y un amor que se siente y notas que sus almas rozan con la tuya cuando peor crees que estás.
- Y quiero dirigirme a ti, lector, porque quizá también estés atravesando tus propias incertidumbres, tus cansancios o tus silencios. Si algo he aprendido en este camino es que la vida se sostiene gracias a quienes nos rodean: la familia que nos abraza incluso cuando no tenemos fuerzas, los amigos que aparecen sin pedir permiso, el mundo de los sentimientos que nos rescata cuando todo parece apagarse. Qué placer descubrir que no estamos solos, que siempre hay una mano, una palabra o una presencia que nos devuelve el sentido de seguir adelante. Ojalá nunca olvides el valor inmenso de quienes caminan contigo, porque son ellos —y no las circunstancias— quienes mantienen encendida la luz de cada día.
Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com