Un dolor de cabeza repetitivo o una molestia en el estómago antes de entrar a clase pueden ser mucho más que una simple excusa para no ir al colegio. En muchos casos, son las primeras manifestaciones físicas de un problema de depresión o ansiedad en niños y adolescentes.
La Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 encendió las alarmas en Colombia: el 10,4 % de los adolescentes presenta un probable trastorno emocional (12,8 % en mujeres y 8,1 % en hombres). Lo más grave es que el 4,8 % de los jóvenes confesó haber tenido ideas suicidas en el último mes.
En medio de este panorama, la enfermería escolar se ha convertido en una barrera de contención clave para detectar a tiempo lo que los estudiantes no se atreven a decir con palabras.
“Hay señales que pueden aparecer primero en el cuerpo”, explica Luz Enith Velásquez Restrepo, docente del programa de Enfermería de la Fundación Universitaria del Área Andina, Pereira.
Los síntomas en el cuerpo que no debe ignorar
El personal de enfermería en los colegios no diagnostica, pero sí es el primero en notar los cambios cuando un alumno visita el botiquín de forma recurrente. Las principales señales de alerta son:
Dolores de cabeza o de estómago frecuentes sin causa médica clara.
▪️Cambios drásticos en el apetito o ganas de dormir todo el día.
▪️Caída repentina en las notas y aislamiento de sus amigos.
▪️Falta de interés por jugar o hacer actividades que antes disfrutaba.
▪️Ausencias repetidas a clase por supuestos malestares físicos.
Las pantallas y el sueño: el detonante diario
El uso excesivo de celulares y redes sociales también está pasando factura. Cuando las pantallas reemplazan las horas de sueño, la actividad física y la charla cara a cara, el cerebro lo siente. La falta de descanso afecta directamente el estado de ánimo, la concentración y la resistencia al estrés.
Frente a una crisis en el colegio, la indicación es no minimizar lo que siente el menor, hablarle con calma y conectarlo de inmediato con orientación escolar y la familia.
El problema de fondo en Colombia
Pese a que detectar estos síntomas a tiempo salva vidas, en Colombia la enfermería escolar no es un cargo obligatorio en todos los colegios. Su presencia depende de si la institución tiene o no presupuesto, dejando a miles de niños sin esa primera línea de atención en salud mental.