(Por Bernardo Andrade T., escritor e historiador - Derechos Reservados de Autor)
Ipiales, legendaria ciudad fronteriza colombo - ecuatoriana; es comercial, agrícola, aduanera, episcopal, cultural, deportiva; epicentro de variados servicios gubernamentales; emporio republicano y moderno, con estampas singulares en sus calles y casas antiguas. A 3 kilómetros está el puente internacional de Rumichaca ( puente de piedra) en donde se inicia con espectacularidad el impresionante cañón del río Guáytara, antiguo Pastarán, con agrestes cascadas y escalofriantes abismos; donde se admira magnificente el Santuario de las Lajas, otra maravilla del mundo, “mole de fe y arquitectura incrustada en los vértigos permanentes del peligro”.
1.1 Prehistoria
Los primitivos pobladores del municipio de Ipiales y el norte del Carchi , fueron los indígenas pastos, quienes habitaron la región nariñense del sur de Colombia, bordeada por entre los ríos Guáytara en Nariño, al río Chota en el Carchi y la cordillera centro - oriental formando la nación de los Pastos. Fueron de ascendencia chibcha y poblaron la comarca l.000 años antes de Cristo; vinieron de la Amazonía, treparon por la cordillera oriental.
Se distinguen tres fases culturales: la fase Capulí, entre los siglos IV al VI; la fase Piartal, entre los siglos VII al XII, en ésta cultivaban: la papa, la quinua; tenían una jerarquía muy marcada; trabajaron con maestría la cerámica; y sus caciques se distinguían por el uso del collar con spondylus (moluscos de mar); intercambiaban sus productos con los nativos de la costa y del oriente. La fase Tusa, entre los siglos XII y XVII, con las anteriores características, además eran numerosos de población y se distinguían por la presencia de mindaláes o sea indígenas dedicados al comercio.
Nuestros aborígenes eran hábiles ceramistas, tenían como dioses: al sol (de ocho puntas), las montañas, los ríos, lagunas y dioses totémicos como: la serpiente, la rana, el mono; tenían su adoratorio o santuario indígena, el pictógrafo (piedra grabada) de los Monos, en las riberas del río Guáytara (Potosí), en Machines (Cumbal), y en (Sapuyes). Los pastos eran cazadores y agricultores; creían en la inmortalidad del alma y como tal eran sus funerales, enterraban a sus muertos con cantidad de utensilios y pertenencias, creían que la vida continuaba y por ello se hacían acompañar de sus esposas, sirvientes y amigos.
1.2 La Conquista
Primero fueron conquistados por los incas del Perú, hacia el año de 1480. La invasión incaica estuvo comandada por Huayna Cápac. Dejaron algunas huellas de su idioma quechua, en caminos, sitios, alimentos, costumbres y fortalezas (como Rumichaca, rumi: puente, chaca: piedra). Los incas entraron en batalla con nuestros indígenas pastos, pero no pudieron vencerlos, por lo numeroso y duro guerrear de los aborígenes.
La invasión española, se efectuó en la segunda década de junio de l535, fueron comandados por Diego de Tapia, llegaron hasta el río Ancashmayu (hoy Guáytara), luego vinieron otros españoles: como Pedro de Añasco, luego Juan de Ampudia. Un año después, llegó desde Quito el capitán y adelantado Sebastián de Banalcázar, quien conquistó la región sur de la actual Colombia y fundó las ciudades de Pasto, Popayán, Cali y Anserma.
1.3 Fundación de Ipiales
Primero se denominó Piales, luego Ypiales y finalmente Ipiales. Fue fundada por los indígenas pastos, en época inmemorial. Nuestros indígenas tenían la costumbre de hacer fundaciones agrupando en un sólo sitio, hasta 100 bohíos, de forma circular, construidos en cuatro bases de madera ( por la abundancia de serpientes), con techo cubierto de paja, con una puerta y una ventana pequeña o tronera (por donde salía el humo). Tenían por costumbre enterrar a sus muertos debajo de las tulpas (cocina con tres piedras grandes).
Estas fundaciones las realizaron en la colina o alto de las Cruces (Ipiales), o en Miraflores (Pupiales). Por documentos recientes se conoce que Pedro de Puelles, fundó a Ipiales, en la primera década de junio de 1537, con el nombre de Villa viciosa de la Concepción de los Pastos; allí aparece según se puede ver en el mapa de
Esta fundación duró muy poco porque los indígenas la incendiaron “no dejaron rastro de ella”. Otra costumbre de nuestros indios era la de trasladar sus pueblos, de un lugar a otro; probablemente la ubicaron en Puenes, de donde la tradición argumenta el traslado, pero no hay vestigio de ello; éste nombre seguramente es derivado de Puelles.
El nuevo asentamiento español ubicado en la plaza mayor (hoy parque Veinte de Julio), se debe a don Juan Caro, quien en 1615, al reclamar su salario como administrador del repartimiento de Indígenas de Ipiales, informa al cabildo de Pasto “dejo levantadas doce casas que forman el pueblo de Ipiales y en ella veintitrés moradores a quienes distribuyó tierras de pan sembrar por mandato de la Audiencia de Quito y una ermita”; sería el acta de fundación del poblado, documento encontrado por el historiador Sergio Elías Ortiz y publicado en l927 en el Boletín de Estudios Históricos de Pasto.
En l7l3, fray Juan Verdugo, reorganiza la población, fomenta la educación, la agricultura y las construcciones. La villa contaba con “plaza mayor, cuatro carreras y doce calles; templo de Santa María del Rosario, convento dominicano, cementerio, dos capillas, casa del corregidor, cabildo y cárcel”.
El primer nombre dado a la jurisdicción de nuestro territorio, fue provincia de los Pastos, con capital Ipiales, perduró desde 1541 a 1830; integrada a la provincia de Popayán, su primer gobernador fue Sebastián de Benalcázar; (ésta tenía como límite desde Antioquia hasta Otavalo), debió ser la república o estado soberano del Gran Cauca, pero la división de clases y ambición de poder, seguramente frustró este intento.
1.4 Época Colonial
Durante esta época se observa una gran población de indígenas. En la región en 1558 eran 123.000, veinte años después quedaron 40.964, murieron por el sarampión, la viruela, y las enfermedades traídas por los españoles y el mal trato a los mismos dado por los llamados conquistadores; éstos saquearon su riqueza material y cultural, exterminaron sus creencias y costumbres, en aras de la “civilización”.
A los indígenas los organizaron en encomiendas, primer encomendero fue don Hernando de Cepeda y Caraveo, primo de Santa Teresa de Jesús. En ese tiempo había muchísimos mindaláes, indígenas dedicados al comercio e intercambio de productos, viajaban a Pimampiro, a la costa y al oriente de la Amazonía; traían coca, plumas y caracoles marinos, etc.
En cuanto a lo religioso, desde el primer momento de la llegada de los españoles, vinieron también los misioneros (cruz y espada, para el saqueo y exterminio de nuestros aborígenes); en principio vinieron los curas seculares, después los franciscanos, y trinitarios; pero los que más permanecieron fueron los dominicos, se establecieron por 200 años, evangelizando a los nativos, desde entonces se yergue majestuosa la Virgen lajeña.
En la época colonial se establecieron las encomiendas, la mita, los resguardos. En cuanto a las primeras, eran territorios asignados a un cacique, quien recibía los tributos en especie y en trabajo, y se lo pagaba a un español. La mita era trabajo de los indígenas para el español, ejemplo: en servicio doméstico, 15 días; en las minas, 10 días; pastoril, 3 o 4 meses al año. Resguardos, son áreas o agrupaciones de indígenas con territorio, que no pueden vender; al mando de un cacique; esto facilitó la evangelización y el recaudo de tributos y el trabajo de las mingas. Ahora los indígenas reivindicados por la constitución de 1991, se concentran en 5 cabildos: Ipiales, San Juan, Yaramal, Cofanía y Ucumaricange; por lo que se disputan el poder y el presupuesto asignado.
En esta época, por 1584, el cacique de los pueblos de Ipiales, Potosí, Males, Canjales y
Puerres, don Pedro de Henao, viajó a España y consiguió de la Corona española grandes beneficios; fue el más distinguido cacique en toda la historia en la gran nación de los Pastos, hoy olvidado por sus ancestros; al igual que su espectacular reliquia indígena, el santuario de los Monos, ahora en ruinas.
En este tiempo hubo una primera sublevación, los indígenas siempre se dispersaban al oriente. También, se realizó en 1594, el primer Sínodo diocesano en Loja, se nombró para catequizar a los indios a fray Francisco de Jérez y Alonso de Jérez,; el obispo Solís, ordenó que se tradujera a su lengua nativa, el catecismo y confesionario, cuestión que no se hizo, por lo difícil de la traducción. Esto originó la falsa tradición del “traslado de la población al sitio que hoy ocupa”, labor realizada por los presbíteros Andrés Moreno de Zúñiga y Diego de Bermúdez; y que muchos repiten equivocadamente.
Por esta época se tributaba por todo: alpargatas, cintas para cinchas de los caballos, la leña, el maíz, los fríjoles, las papas, las mantas de algodón, la hierba, etc.; (parece que hoy se retrocediera al pasado, se paga Iva por todo); lo anterior motivó los levantamientos o insurrecciones en muchos lugares de América, como la de 1796 en Ipiales. Algunos señores tenían grandes extensiones de tierra, minería, ganadería y comercio; es por ello que los indígenas se sublevaron en Túquerres y Guaytarilla, y otros pueblos; formando el levantamiento de los Comuneros del sur, contra Los Clavijo, propietarios de los estancos, y que oprimían los indígenas con el cobro desmedido de los impuestos (igual que ahora). El 20 de mayo de 1800, se levantó el pueblo y dio muerte a sus opresores.
Otro hecho importante de nuestra historia, es la aparición de la virgen de la Roca o de las Lajas, en las cuevas del río Pastarán; el hallazgo según la tradición lo realizó la indígena de Potosí, María Mueses de Quiñónes y su hija Rosa, sordomuda de nacimiento. El 15 de septiembre de 1754, se celebró la primera misa y se empezó la construcción de una gruta pajiza; a su vez, los indígenas tenían su propio santuario o adoratorio en las riberas del Angasmayo, la majestuosa piedra o pictógrafo de los Monos, en completa destrucción y nada se hace por su restauración y conservación.
En 1809, se constituye en la antesala de la independencia del sur, en el sitio la Tarabita, cerca de Funes se presentó la primera batalla por la causa libertaria, entre realistas pastusos, contra un gran número de ipialeños, tuquerreños y gentes de otros pueblos, entregaron su vida por amor a la libertad, constituyéndose en la primera sangre por la libertad de América.
1.5 Época de la Independencia
Ipiales, fue una de las primeras poblaciones en América en firmar el acta de independencia, en los primeros días de septiembre de 1810, por iniciativa de don Francisco Sarasti y Ante. Fue la cuarta población en la Nueva Granada, después de Cali, Mompox, Santafé de Bogotá e Ipiales.
En 1814, el 20 de mayo, según la tradición, fueron fusilados más de 3.000 patriotas, en la actual plaza de los mártires. En 1822, el 9 de noviembre un grupo de guerrilleros comandados por Eusebio Mejía, fusilaron a la heroína nacional Josefina Obando, en la histórica capilla de La Escala; por motivo a que la ipialeña hizo parte del grupo de recepción al libertador Simón Bolívar; el pueblo después de este insuceso sufrió la arremetida y desmanes de los guerrilleros secundado por Benito Boves y Agustín Agualongo; por éste tiempo murieron varios mártires ipialeños.
1.6 La República
En 1830, la región de Ipiales hizo parte del territorio ecuatoriano, por 3 años, época de la disolución de la Gran Colombia. Por constitución de 1832, se erige a Ipiales como distrito parroquial (y es su capital), aquí nace el municipio con su independencia jurídica, política y administrativa. Por mucho tiempo hace parte de la jurisdicción tuquerreña, hasta que en tiempo de la revolución del medio siglo, la legislatura del Estado Soberano del Cauca, por iniciativa de los diputados: Avelino Vela Coral, José Rosero Bravo y Ángel Rueda; aprobaron la ley 131 de octubre 23 de 1863, que creó el municipio de Obando, Ipiales fue su capital con jurisdicción y límites de los 12 municipios de la ex provincia de Obando.
En los últimos 50 años del siglo XIX, se puede destacar: la fundación de varias instituciones educativas particulares y la aparición de “tutores”, la fundación del primer periódico de Ipiales, La Querella; el surgimiento de la Sociedad La Filomática, y la publicación de varios periódicos de índole político. Hubo varias guerras civiles, en distintas oportunidades entre liberales y conservadores, con la colaboración de la Iglesia, por consolidar el poder, la economía y las reformas educativas. La constitución de 1886, creó la provincia de Obando, con capital Ipiales, que perduró hasta 1942. Desde 1863, surgió la idea de la creación decimista del departamento de Nariño, secundado por pastusos, tuquerreños y algunos ipialeños..
Al final del siglo XIX, se observa la llegada de religiosos y fundación de instituciones educativas, para contrarestar el pensamiento liberal, como: la de los padres del oratorio de san Felipe Neri y la comunidad de madres franciscanas; se crearon varios colegios por los particulares, se resalta el colegio fundado por el sabio Rosendo Mora, el de san Luis Gonzaga, donde se educaron varios liberales de avanzada; tuvo que llevarlo a Tulcán, por las “amenazas” del obispo de Pasto. En ésta época, se trasladó de Carlosama a Rumichaca, la aduana nacional, y se conectó por telegrafía a Ipiales con el Ecuador.
1.7 Época moderna, siglo XX
Estos 100 años, marcó para Ipiales, el desarrollo paulatino pero firme en todos sus aspectos, impulsado en principio por la naciente industria, el auge agropecuario, el florecimiento de la cultura, de las artes y el periodismo, en los años 30 con la construcción de servicios de acueducto, alcantarillado, el aeropuerto; en los años 60 con el intercambio comercial fronterizo, el impulso educativo, el crecimiento urbanístico, financiero, aunque en lo administrativo y gubernamental no se ha consolidado un programa de verdadero desarrollo económico, social, educativo, turístico y ecológico, que sus habitantes reclaman, a pesar de contar con la parte jurídica y los recursos económicos; el manejo politiquero de algunos alcaldes, desconociendo la realidad social de sus pobladores.
Retornemos a finales del siglo XIX, entre 1899 y 1903, se desató la guerra de los mil días; la primera batallas en el sur fue la de Cascajal, hacienda Simancas, al occidente de Túquerres, el 12 de enero de 1900; y la última en Puerres, el 20 de septiembre de 1903; conmoción que dejó en ruinas y desmembración del país: el istmo de Panamá en 1903, y la rica hoya petrolífera de Napo y Sucumbíos que pasó al Ecuador en 1916 y 1922, y que aún conmueven las conciencias cívicas de la región.
En 1908, por ley l° de 5 de agosto, el presidente general Rafael Reyes creó el departamento de Ipiales, con capital Ipiales, perduró 9 meses. En 1910, se creó el colegio Sucre, de gran influencia educativa en la región. El de colegio san Felipe Neri y Nuestra Señora de Las lajas, formaron las primeras institutoras de la comarca. En 1913, se organizó la sociedades culturales: Caro y El Carácter, de gran importancia en las actividades culturales, esta última, con la edición del periódico Ensayos, la construcción del teatro Bolívar, la compra del edificio e imprenta, faltó el museo y el archivo histórico que sería la preeminencia intelectual de Ipiales; en los primeros 50 años, circularon muchos periódicos de índole informativo, cultural, político y social; como ejemplo Antorcha, que pasó de los 500 números. En 1916, se inició la construcción del Hospital San Vicente, inaugurado en 1935, es patrimonio del pueblo, que pasó a ser propiedad de la curia diocesana. También en este año, se colocó la primera piedra del hermoso santuario de Las Lajas, obra concluida en 1949, otra maravilla del mundo, “es un monumento que flotará enhiesto a lo largo de generaciones y de siglos”
En 1920, se inicia la llegada de los primeros automotores, y la primera entrevista presidencial: Suárez - Baquerizo Moreno. Por 1825, fue época de auge industrial: se instaló la dínamo en las Lajas, antes se alumbraba con “los faroles”, la fábrica de botones, gaseosas, jabones; en 1930, la instalación de la fábrica Nariño, después la de Rumigas, producía 25 kilos/hora, del ecuatoriano Fernando Pérez Pallares, que albergó 500 empleados para textiles.
En 1930, se estructuró el carnaval de blancos y negros en Ipiales; en 1928, por mingas se construyó el acueducto; en 1938 , el alcantarillado; y en 1942, el se inaugura el aeródromo San Luis; en la década de los 40, se construye el acueducto en el centro de la ciudad, a mediados de ésta se vinculó Malterías de Bavaria, y las casas: Mettter, Sager, Jensen; los bancos de Colombia; Caja Agraria, Industrial y Minero; en 1958, se instaló la energía de la hidroeléctrica de Sapuyes, con principio con mucha deficiencia, cobertura y alto costo del servicio y que motivó a varios e históricos paros cívicos.
En 1951, se inaugura los servicios telegráficos de Marconi, se contrata la nomenclatura para las calles de Ipiales y se inicia la construcción del hotel de turismo; en 1952, se conformó una sociedad para “generar” energía eléctrica desde el río Chiguacos en Potosí con estudios del ingeniero Juan Weber, y se desestima las caídas de aguas del Tescual y Angasmayo. En los años siguientes, Ipiales “se agranda” con la construcción de nuevos barrios, especialmente desde 1963, con el impulso del ICT, como El Centenario, El Totoral , y El Centro ; y la fundación de varios colegios, más de 10 en los últimos años. Se organizó la ciudad con proyección comercial y explotación agrícola, con muchos vaivenes y reveses económicos, por ser ciudad fronteriza, primero la “caída del petro-sucre, actualmente desde el 2000 con la “famosa dolarización”. La industria de los años 1925, “murió” en 1940 con la apertura de vías carreteables, llegan los primeros automotores (1920) y la desaparición de la “recua” (caballos de carga); la invasión de productos baratos y de calidad; muchos años después se da al servicio la carretera panamericana en 1964, por San Juan - El Pedregal, proyecto estudiado en 1928; antes se viajaba a Pasto por Túquerres por carretera polvorienta en un trayecto de 4 horas.
En la década de los años 60, se inició la radio: la “radioemisora Cultural Bolívar” de la Sociedad Artístico Cultural Bolívar, con auxilios del gobierno, patrimonio del pueblo, vendida años después por particulares; Radio Las Lajas, de propiedad del Santuario; y Radio Ipiales, afiliada a Todelar, luego a Caracol. En 1961, se instaló la Telefónica Municipal. En 1964, se creó la diócesis de Ipiales, con jurisdicción de 42 parroquias.
En 1971, se fundó la Casa de la Cultura; en 1973, se efectúa la interconexión eléctrica nacional; y en 1977, se inicia la efemérides de la creación del municipio de Obando; en 1979 se instaló el Banco de la República y su área cultural; en 1984, llega la universidad a distancia y en 1994 la universidad presencial, con carreras de economía, contaduría pública, ingeniería de sistemas. En 1989, se inicia la construcción de la Terminal de Transportes, al final se cancela la astronómica suma de 4 mil 918 millones de pesos.
Seguramente, se quedan muchos aspectos sin reseñar, espero su aporte llamando al celular 317 8778551, o leer la obra Aportes y documentos para la historia de Ipiales, 5 tomos. Finalmente, digamos que Ipiales, es una ciudad fronteriza, agrícola, comercial, turística, micro empresarial, artesanal, agroindustrial, financiera, comunera, indígena, aduanera, episcopal, educativa, cultural, universitaria; que proyecta su devenir histórico con una marcada situación económica, política, educativa y social, que debe estructurarse en un verdadero plan de desarrollo regional, para enmarcarla en su grandeza heroica y cívica de todos los tiempos.
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