Un viaje de amor, gratitud y esperanza que atraviesa generaciones
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17 de abril de 2026
- A veces vuelvo, sin querer, a aquellos días de mi infancia en los que los abuelos eran el centro cálido del mundo. Eran risas, eran historias, eran manos que sostenían sin pedir nada a cambio. Fueron, sin duda, una de las mayores felicidades de mi vida. Y también, con el tiempo, fueron mi primera experiencia de despedida, ese viaje infinito que emprendieron cuando yo ya no era tan niño y empecé a comprender que la vida avanza sin detenerse.
- Hoy, muchos años después, me descubro en su lugar. Ahora somos nosotros quienes ocupamos ese espacio: los abuelos de las risas, de los juegos, de los pequeños miedos y de las primeras certezas. Y lo digo con una alegría profunda: qué privilegio es estar aquí, en este tramo del camino, rodeado de amor, de familia, de gente que se quiere y se acompaña.
- No necesito entrar en detalles. Basta con decir que me siento agradecido. Agradecido por lo vivido, por lo que vivo y por lo que aún me espera. Agradecido por cada persona que forma parte de este viaje compartido.
- Y desde esa gratitud nace la pregunta que me ronda hoy:
¿Cuándo comprenderá la humanidad que estos son los valores con los que fuimos lanzados al mundo: el amor, el cuidado, la risa, la compañía?
- Quizá el día que lo entendamos de verdad, la vida será un poco más sencilla para todos.
Fuente: elcaminoseestrecha.blogspot.com