El 1 de octubre de 2017 en la ciudad de Las Vegas, Nevada en Estados Unidos, se celebró el festival de música country Route 91 Harvest al aire libre a la que asistió miles de personas esperando disfrutar una placentera velada ambientada con su música favorita, prometía ser una noche inolvidable y lo fue...aunque por motivos terribles e inimaginables.
A 360 metros del lugar donde todo era música y risas, se ubica el hotel Mandalay Bay y desde ahí, empezó la pesadilla que dio lugar a las 10 de la noche de ese día. Mientras que la actuación de cierre del cantante Jason Aldean daba lugar, un único tirador, Stephen Paddock, disparó contra la multitud desde su habitación en el piso 32º del hotel. ¿Lo trágico? Resultó en un saldo de 58 personas fallecidas y más de 500 heridas, catalogándose como la masacre en armas de fuego más temible en la historia de Estados Unidos.
Ahora bien, el "destino" de Paddock según la policía local resultó en que este se suicidó al finalizar su mansalva, pero existen diferentes teorías que señalan que fue ajusticiado a hierro por miembros del cuerpo de seguridad de la policía.
Después del tiroteo, cuando la policía finalmente ingresó en la habitación del piso 32 del hotel Mandalay Bay desde donde un contador llamado Stephen Paddock, además de decenas de armas y el cadáver del tirador también hallaron un misteriosa nota.
Las especulaciones sobre su contenido se dispararon, creyendo que podría tratarse de una carta que explicara sus motivos para la matanza, algo que todavía deja perplejos a los investigadores.
Pero la cadena CBS reveló el sábado que la nota contenía cálculos a mano realizados por Paddock para maximizar su puntería y matar al mayor número de personas posibles, según revelaron oficiales de policía que ingresaron a la habitación.
Se trata del adelanto de una entrevista a tres de estos agentes de la unidad K-9 del departamento de policía de Las Vegas que CBS mostrará el domingo 15 de octubre en “60 Minutes”.
El oficial David Newton contó a este programa que vio la nota “en la mesa de luz y cerca desde la posición en la que disparó”.
“Pude ver que había escrito la distancia y la elevación en la que estaba, la trayectoria de las balas que iba a disparar hacia la muchedumbre. Así que lo tenía todo escrito y calculado para saber a dónde apuntar para darle a sus blancos”, relató.
Newton agregó que la entrada de la policía a la habitación del tirador utilizando explosivos, y el arsenal que encontraron luego, fue algo “sacado de una película” y “escalofriante”.
Sin embargo la nota no ha develado nada sobre los motivos de Paddock, algo que los investigadores aún no pueden comprender a casi una semana de la peor masacre en la historia de los Estados Unidos desde el atentado terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.
Horas después del hecho el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, en inglés) se adjudicó el ataque como propio, pero el FBI rápidamente intentó desestimarlo señalando que no había indicios.
El ISIS siguió insistiendo con esta versión en los días posteriores, argumentando que Paddock se había convertido el Islam seis meses atrás y sembrando más dudas, aunque sin ofrecer evidencias.
El tiroteo también relanzó el debate sobre el control de las armas en los Estados Unidos, en especial en torno a los dispositivos que el tirador utilizó para aumentar la cadencia de tiro de sus armas.
Fuente: atodomomento.com