El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que recibió ese galardón en 1980 por su oposición a la dictadura de Videla, es uno de los más destacados que salieron en su defensa: "A Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía (...). No hay ningún vínculo que lo relacione con la dictadura".
Alicia Oliveira, jueza represaliada por Videla: “cuando la dictadura me echó, él estuvo permanentemente conmigo”. La hoy abogada y defensora de los derechos humanos señala que “luego de que me echaran, Jorge me mandó un ramo de rosas mujer maravilloso para acompañarme en ese momento”. Ha declarado, además, que en los duros tiempos de la dictadura “nos veíamos dos veces por semana. Él acompañaba a los curas de la villa; estaba informada permanente por él de lo que sucedía allí”, y recuerda: “Cuando alguien se tenía que ir del país, porque no podía permanecer un minuto más aquí, se lo despedía con una comida. Y él, siempre estaba“.
A favor del Papa Francisco también se ha pronunciado Graciela Fernández Meijide, madre de un joven estudiante desaparecido durante la dictadura, defensora de los derechos humanos y que se declara atea, partidaria del aborto y del matrimonio gay: “No me consta en absoluto que haya sido cómplice de la dictadura”, ha señalado. También apunta al gobierno argentino como origen de la campaña difamatoria contra el Papa:
“Cuando se instrumenta semejante ataque basándose en el pasado no es por una cuestión moral ni ética, es política. Lo que menos hubiera deseado el Gobierno es que una persona como Bergoglio, que se ocupaba en serio de la pobreza, llegue a Papa. Lo último que quería Cristina es que Bergoglio sea Papa.”
Fuente: www.outono.net