Se sabe que el presidente venezolano Hugo Chávez murió tras casi dos años batallando contra el cáncer. Que fue tratado en Cuba y sometido a cuatro operaciones. Que al final de la última tuvo una infección respiratoria que aún el lunes pasado, más de dos meses después de haber pasado por el quirófano, no había cedido sino más bien empeorado, como reconoció el ministro de Información, Ernesto Villegas.
Pero incluso ahora que yace en capilla ardiente en la Academia Militar de Venezuela aún no se ha presentado un parte médico detallado de la enfermedad que padeció el fallecido mandatario y del tratamiento que recibió en Cuba.
Todavía después de muerto, la salud del líder de la llamada revolución bolivariana se sigue manejando como un secreto de estado.
Si la estrategia informativa tuvo la intención de evitar “ofrecer al enemigo” datos sensibles que pudieran ser usados para “desestabilizar o causar zozobra en el país”, como justificaron más de una vez portavoces oficiales, con la desaparición de Chávez parece no tener ya sentido.
Lo notable en Venezuela es que los que han querido saber lo más posible de la salud presidencial no han sido los seguidores de Chávez, que hacen fervorosa legión, sino la oposición que tanto quiso verlo dejar el poder.
Entre los asistentes a la procesión que acompañó los restos de Chávez desde el Hospital Militar a la capilla ardiente en la Academia Militar no parecía revestir demasiada importancia los pormenores de la enfermedad que finalmente se llevó a su líder.
“Chávez mintió para protegernos”, me aseguró llorosa y desconsolada, Patricia, una señora de avanzada edad que se aferraba a una fotografía de Chávez sonriente, mientras esperaba sentada en la acera del Paseo Los Próceres el paso del cortejo fúnebre.
Doña Patricia se refería a que el mandatario, pese a la enfermedad que lo consumía, se postuló a la reelección en octubre pasado para “evitar un regreso de la derecha (oposición) al poder”.
En general, para muchos de los seguidores del fallecido presidente, este se “inmoló” en un último gesto de amor por su pueblo.
Nadie se cuestiona si el tratamiento recibido en Cuba fue el adecuado, como han sugerido algunos desde la oposición, o si el mismo Chávez no ayudó en su recuperación al no bajar el ritmo de trabajo e incluso buscando la reelección.
Otros si exigían investigaciones. En el mismo funeral otros chavistas pedían airadamente que se aclare lo que consideran un “asesinato”, la tesis del cáncer inducido que expresó a principios de la semana el ahora presidente encargado Nicolás Maduro.
Fuente: www.bbc.co.uk