3 abril 2017
Me hice amigo de un amigo de nadie, hablaba un idioma difícil, tenía voluntad artística e hizo sonar, en mi honor, su violín. A mi me pareció estar volando en la irrealidad de siempre, (de estos últimos y sublimes tiempos), me besó la mano y sonrió … mucho, enloqueció el ritmo de su música que a mi me embriagó cual licor del más lejano cielo … solo le había dejado caer en su mano un miserable Euro.
Él, mi nuevo amigo de hoy, solo buscaba reconocimiento a su arte, a su generosidad … a su vida, a toda una vida sin éxitos notables pero que a mi me parecieron los éxitos de toda una generación que sucumbió ante el pragmatismo y al conformismo de una odiosa Sociedad naciente que vive al amparo del “vive hoy y mañana ya se verá lo que hacer”. Un buen amigo me dice que ese es nuestro castigo por no haber sabido trasladarles a eso nuevos “humanos” esos valores que debieran hacer y desear un mundo mejor cual nos enseñaron a nosotros a base de esfuerzo, creatividad y superación sin subvenciones. Hoy prevalece el deseo del derecho a vivir … pero bien y sin esfuerzo, me decía ese amigo que siempre tengo a mi lado en cualquier café de madrugada y … no sé, quiero creer que no es eso … qué es solo un punto de vista temeroso.
Fuente: etarrago.tumblr.com