ainting: Francisca Ros Nicolás
21 marzo 2017
Tomaba, ayer, café con uno de esos amigos de los más e ilustres conocidos de la vida pública de los 90, y mientras lo saboreábamos me contaba, hablando de la fidelidad en la pareja, que él nunca había sido infiel a las suyas a pesar de haberse casado y divorciado hasta cuatro veces. -“No sé si alguien que se las da de muy puritano y misógino, puede decir lo mismo que yo”- me decía. Y todo eso venía a cuento porque nos encontramos, en el Paseo de la Playa, a Pedro y María, esos célebres Baristas de la Albufereta, que a sus mas de ochenta, ambos, y con mas de sesenta de convivencia, siguen juntos, cogidos de la mano y mirando al horizonte común por muy cercano que éste les parezca. Casi no nos conocieron, nos saludaron con un “holaquetal” de difícil comprensión, pero ambos acompañaron el gesto con una bella, amable y serena sonrisa que me confortó. Mientras se alejaban me volví para verles hacer y el alma se me puso por encima de la piel. Algo muy noble se apoderó de mi y de mis sentimientos mientras seguía viendo como, poco a poco, se alejaban. Solo un fuerte golpe en el hombro y un … “Enrique, ¿Qué te pasa? ¿Tomamos ese café?”, me sacó de esa escena que había conseguido activar mis sentidos.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es