... y de qué manera; ya se miente sin la menor vergüenza EN TODAS LAS ESFERAS.
Y NO se hace necesaria la menor investigación por saber de dónde se originó toda esta cadena de perversión: el cerdo del vaticano, el canchoso de la casa de Nariño, las hienas de Oslo, Estocolmo, las nn. uu. y “toda la cadena de… oficinas pulcras (.)”. La justicia —los pomposamente llamados “Magistrados (¡hijueputas quiltros malnacidos!)” YA NO SIRVE; excepto para las mafias que se han tomado el mundo en TODA su extensión— .
¡Conjunto de BASURAS malnacidas! ¡Y cómo se saludan entre sí los miserables; oliéndose el culo: su “excelencia”, su “eminencia”, su “santidad”… Como decía Copetín: ¡es que ahora a cualquier hijueputa le dicen Dr.!
Si bien el tener que referirnos a esas pestes YA NO nos altera tanto, sí vemos con aprehensión el futuro; que conste la fecha.