Sí, pero debemos ser como esa catapulta con ese avión, prestar el brazo para que vuele como debe, y que cumpla su misión en la vida, más allá del brazo… ya es cuestión de él… Y su piloto; ya no nos corresponde determinar lo que pasará después.
no debe ayudar al que tiene las alas rotas. Que es más o menos de lo que trata Juan Salvador Gaviota. Pero más allá de la instrucción ya el volador queda por su cuenta; uno NO puede, y NO debe querer regentar la ayuda hasta más allá de la atención que corresponda; eso YA depende del responsable… si es que ES responsable. Si nos entendemos.
En general en la vida hay muchos momentos similares, en que es el individuo instructor, la mano, el brazo que se brinda en el momento necesario lo que fortalece pero que más allá deberá hacerse a un lado para permitir el vuelo libre.
Bay.
19-dic.-16.
Fuente: plus.google.com