¡NOS ESTÁN MATANDO!

 
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PRISIONEROS A MANOS DE LA DELINCUENCIA QUE ASESINA SIN PIEDAD…

¡NOS ESTÁN MATANDO!

NOS ACOSTUMBRAMOS A VIVIR CON LOS ASESINATOS DIARIOS A MANOS DE DELINCUENTES SIN CONTROL…

EL GOBIERNO DE LA DÉCADA GANADA DECÍA QUE ERA UN SENSACIÓN MIENTRAS EL ACTUAL GOBIERNO DEMUESTRA UNA INCOMPETENCIA ATROZ PARA COMBATIR EL DELITO…

LA JUSTICIA Y LA DILIGENCIA POLÍTICA SON CULPABLES CON CONDENAS INOPERANTES Y LEYES BLANDAS PARA LA DELINCUENCIA…


Cualquier ciudadano argentino se despierta a la mañana agradeciéndole a Dios que ese día no sea el de su muerte.
Desayuna, se persigna y parte a sus actividades lleno de temor no sabiendo si regresara a su hogar con vida.

La delincuencia mata sin piedad copando localidades como Lanús o ciudades enteras como Rosario.
Los delincuentes asesinan sin miramientos ni piedad ante la pasividad total de la justicia, la incompetividad del gobierno y sus funcionarios de seguridad creyendo que con poner más patrulleros se soluciona el tema.

Los ciudadanos tienen que defenderse por mutuo propio siendo luego encarcelados como vulgares delincuentes mientras los asesinos entran y salen por una puerta gracias a la mafia de ex jueces como Zafaroni y la mafia de abogados saca presos.

Argentina quedó al tope del ranking de robos por habitante que realizó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como parte de su informe sobre la inseguridad en América Latina. De acuerdo con el relevo que realizaron, el país registra una tasa de 973,3 asaltos cada 100.000 habitantes.
Segundo quedó México, con una tasa de 688 robos, y Brasil, con 572,7.

El mismo documento pone por el contrario a Argentina en la cabeza de la región en robos, con 973 asaltos cada 100.000 habitantes, por delante de México o Colombia.
Sin embargo, los datos de este informe tienen hasta seis años de antigüedad.

Mientras el gobierno de la década ganada "aseguraba que la inseguridad es solo una sensación" la inseguridad aumenta día a día ante la inoperancia de las fuerzas de seguridad nacionales en su conjunto.

La violencia en la Argentina está generalizada y no discrimina en sectores sociales, lugares, ni sexo.

Increíblemente el país está copado por los delincuentes que asaltan, roban y asesinan fríamente sin miramientos apoyada por el narcotráfico y el alcohol en los jóvenes.

Cada día aumenta más el consumo de cocaína o marihuana que se agudiza en la sociedad con más violencia delictiva hacia la población ante un gobierno que demuestra su incompetencia, fuerzas policiales corruptas y una justicia lamentable complaciente con los delincuentes, tan culpable como los políticos del Congreso de la Nación que no promulgan leyes fuertes y ejemplicadoras contra la delincuencia.

Esto agudiza en algunas sociedades más que en otras la violencia de la población

Nuestro Código Penal es el de penas más altas de América pero no se aplica.

Menos del 1% de los delitos llegan a sentencia.

Las condenas no se cumplen casi nunca en su totalidad.

El sistema falla. La mayoría de las condenas, además, son condicionales, siguen con su vida normal.

Y los pocos que van a la cárcel casi nunca cumplen la condena entera volviendo a rescindir.

Mientras tanto caminamos con la muerte a nuestro lado las 24 horas del día.

Nadie se salva.

Jóvenes, niños, adolescentes, jubilados, trabajadores, profesionales y hasta los propios políticos.

Ya casi no se ven chicos caminando solos desde el colegio hasta el hogar. Las plazas están prácticamente vacías. La bicicleta sólo es para los fines de semana, bajo la estricta supervisión de papá o mamá. Los shoppings se convirtieron en enormes guarderías. Enchufarse a la tele, la play, la compu, el celu es el esparcimiento forzoso de las tardes.

Uno de los problemas más grave es el tema de los delincuentes juveniles que “ gozan de impunidad por su edad” para hacer lo que quieran o matar sin piedad.

El alcohol y las drogas son elementos cotidianos en la vida de los jóvenes delincuentes; contribuyen y afloran un verdadero sentimiento de agresión y violencia, que muchas veces termina con la muerte de propios y ajenos.

Un porcentaje importante de los jóvenes argentinos se encuentran influenciados por la cultura de pibes chorros.

Solamente el caminar por las calles de Buenos Aires o de cualquier ciudad del país nos confirma la hipótesis.

Por supuesto, no todos nuestros jóvenes terminan en la delincuencia pero el fenómeno de los pibes chorros y las villas miseria son elementos de una cruda realidad argentina.

Debemos tener en cuenta que el incremento de los delincuentes juveniles es también producto a la falta de control de los padres, permitiéndoles drogarse y emborracharse, "mediantes previas en sus propios hogares" sin control alguno.

Los padres que permiten este tipo de acciones son más delincuentes que sus hijos.

La delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos, pasando a ser un problema que cada vez genera mayor preocupación social, tanto por su incremento cuantitativo como por su progresiva peligrosidad cualitativa.

bien muchos casos no llegan a los estrados judiciales, los delitos de los adolescentes de las clases superiores a menudo superan en gravedad a los que tienen por actores adolescentes de clases inferiores.

La delincuencia está presente en todos los grupos socios económicos.

¿Pero cómo no va a existir este nivel de delincuencia, cuando los principales delincuentes por corrupción, enriquecimiento ilícito u otros tipos de delitos son figuras gobernantes riéndose de la sociedad y distrayendo los grandes problemas de fondo con su accionar diario?

¿Cómo se puede hablar de justicia con una presidenta sospechada de enriquecimiento ilícito y el vicepresidente en funciones procesado?

La realidad es que una persona es asesinada cada 40 horas en un hecho delictivo en la Capital, en el Gran Buenos Aires y en la ciudad de La Plata en lo que va del año.
Y todos los días, sin que falte un solo día asesinan a alguien y se continúan cometiendo asaltos impunemente.

Y no sólo hay una clara distinción entre realidad y percepción.

En la Argentina de hoy todo está permitido, ¿por qué detenerse? Ésta es la causa del escalamiento que va del hurto al robo y después al asesinato.

El delincuente, así, es alentado por el hecho evidente de que la sociedad no deja traslucir el castigo de sus actos como próximo, duro y cierto.

Y hasta se lo florea luego de cometer un delito libre en los medios de comunicación.

La liviandad de las sanciones, y sobre todo el retardo con que se aplican, crean inevitablemente, un clima propicio al contagio de la delincuencia.

Argentina también está profundamente dividida en cuanto a cómo hacer frente a la creciente criminalidad.

Mientras que la derecha reclama mano dura, la izquierda pide más acciones contra los problemas sociales que originan la delincuencia.

¿Y mientras tanto qué?

¿Dejamos que nos continúen matando?

¿No es hora de implementar la pena de muerte por un tiempo para los delitos brutales de homicidios?

¿No es hora de declararle la guerra a la delincuencia en todo su frente, utilizando las Fuerzas Armadas en caso de ser necesario?

¿No es hora de limpiar la policía corrupta?

¿No es hora de construir nuevas cárceles de máxima seguridad en los lugares más remotos y solitarios del país?

¿No es hora de construir reformatorios juveniles " de disciplina rígida" y los menores de edad que asesinen darles penas que luego tengan que continuar cumpliendo cuando son mayores de edad?

¿No es hora de acabar con el narcotráfico en una lucha sin cuartel?

¿No es hora de terminar con la bebida y la droga en los boliches donde concurren jóvenes y encarcelar a los que a la salidas fuera de control provocan peleas y disturbios?

¿No es hora de formar una CONADE contra la corrupción y juzgar a todos los corruptos sean quienes fueran?

¿No es hora que la justicia y los jueces asuman su sentido común dictando penas y no liberando delincuentes?

¿No es hora de acabar con la reducción de condenas?

¿No es hora que la ciudadanía en su conjunto se "ponga lo que se tenga que poner" asuma su responsabilidad y tome medidas saliendo en su conjunto, no en acciones individuales o grupos a reclamar justicia y el juzgamiento de los culpables de permitirlo?

Porque caso contrario continuaremos en manos de los delincuentes preguntándonos si "HOY ME TOCA MORIR" observando como nuestra vida no vale nada y vamos desapareciendo uno por uno.

Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
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