El insospechado remedio de la naturaleza para mejorar la salud

 
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Abrumadora evidencia muestra que caminar por un bosque lleno de árboles ayuda a mejorar la salud física y mental. Expertos japoneses han encontrado que caminar por un bosque en el que se respiran los aromas de los árboles, incrementa un tipo de glóbulo blancos que hacen parte del sistema inmune.

El insospechado remedio de la naturaleza para mejorar la salud

En: semana.com, Vida Moderna, julio 26 de 2016 09:43

Siempre se ha dicho que las ciudades con sus ladrillos, calles asfaltadas y denso tráfico generan ansiedad, depresión y otras enfermedades mentales. Lo contrario, por lo tanto, también aplica. Y en efecto, muchos estudios han encontrado que las personas que se dan “baños” de naturaleza en parques, reservas y espacios fuera de las ciudades tienen niveles más bajos de estrés.

Uno, por ejemplo, encontró que la gente que pasaba 40 minutos caminando en un bosque de cedros tenía menos niveles de la hormona cortisol, comparado con quienes hacían el mismo tiempo de caminata en un edificio.

También se ha visto que los árboles y las plantas emiten compuestos aromáticos que generan cambios fisiológicos similares a los de la aromaterapia. Otros trabajos han mostrado que la naturaleza incide en la mejora de los síntomas de las enfermedades coronarias. Incluso se ha dicho que baja la presión arterial, mejora el sistema inmune y protege del cáncer.

Gregrory Bratman, de la Universidad de Stanford, ha estado siempre interesado en entender los efectos de las ciudades en la mente de las personas, En un experimento en el que pidió a un grupo de estudiantes de su alma mater a caminar por el campus encontró que estar en contacto con la naturaleza afecta la psiquis y para demostrarlo examinó una característica muy común de lo citadinos que es la tendencia a rumiar o masticar permanentemente sus problemas, algo a su vez se ha visto como un precursor de la depresión.

Bratman y sus colegas analizaron la actividad cerebral tanto de aquellos que hacían una larga travesía por un parque como de aquellos que caminaban al lado de una vía congestionada. El resultado es que las personas que caminaron en el parque tuvieron mejor irrigación sanguínea al cerebro y este efecto permaneció aun después del paseo, mientras que nada de eso se observó entre quienes fueron por el trayecto congestionado y ruidoso.

Aunque todavía hace falta más investigación los expertos creen que darse baños de naturaleza es una droga maravillosa y un antídoto para muchos problemas de salud que aquejan a las personas en el siglo XXI. Estos son algunos aspectos en los que se ha reconocido su beneficio.

Presión arterial: Un estudio realizado por expertos australianos encontró que 10 por ciento de las personas con hipertensión lograba mantener sus niveles bajo control con apenas 30 minutos de exposición a la naturaleza a la semana.

El trabajo plantea que la razón es que están respirando aire más puro y, como se sabe, la polución incide en la salud del corazón. Pero también creen que se debe a que la naturaleza calma a las personas y eso ayudar a bajar los niveles de estrés.

Cáncer: Expertos japoneses han encontrado que caminar por un bosque en el que se respiran los aromas de los árboles, incrementa un tipo de glóbulo blancos que hacen parte del sistema inmune y que se asocian un menor riesgo de cáncer. Un estudio en 2010 encontró que para recibir estos beneficios eran necesarios dos largos paseos por un parque durante varios días consecutivos.

Depresion y ansiedad: El trabajo de Bratman, publicado en 2015 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, observó que bastan 90 minutos de caminata en un parque para que la gente abandone los pensamientos opresivos y repetitivos que usualmente causan ansiedad y depresión.

El investigador señaló que la naturaleza ayuda a animar a la gente pero otros sugieren que este efecto se produce por la presencia de fuentes de agua y a que las montañas emiten iones negativos que, al parecer, reducen los síntomas de estas enfermedades mentales.

Publicado en:

http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/estar-en-ambientes-naturales-es-bueno-para-la-salud/483503


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Nueve formas en las que la naturaleza mejora tu salud

Estar en contacto con la naturaleza proporciona diversos beneficios físicos y psicológicos, según varios estudios

Por Alex Fernández Muerza, 8 de diciembre de 2014, En: www.consumer.es

Desde un gran parque nacional hasta la zona verde más cercana a casa. Diversos estudios científicos muestran los beneficios físicos y mentales de acudir a cualquier espacio natural. Conocer estas ventajas es una forma más de involucrarse en el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente, y exigir más medidas para su conservación y para la ampliación de las áreas verdes en las ciudades. Este artículo señala nueve formas en las que la naturaleza mejora la salud de las personas.

1. Proporciona elementos básicos para un buen estado físico

La naturaleza es la fuente directa e indirecta de los recursos que usamos a diario. Vivir en un entorno natural bien conservado proporciona agua, aire, alimentos, materiales, etc. en buenas condiciones que redundan en nuestra calidad de vida y, en definitiva, en un buen estado físico. Elementos naturales como los árboles reducen la contaminación urbana y los casos de asma y alergias.

2. Reduce el estrés y la fatiga mental

En el libro 'La experiencia de la Naturaleza: una perspectiva psicológica', los investigadores Rachel y Steven Kaplan llaman "experiencia restaurativa" a la capacidad de la naturaleza de reponer el equilibrio mental y reducir el estrés y la fatiga mental. Para ello valen muchas maneras de aproximarse a la naturaleza, desde caminar en un bosque a estar sentado junto a un arroyo.

3. Acelera la recuperación física

El científico Roger Ulrich señalaba en un artículo publicado en la revista Science que el tiempo de recuperación de los postoperatorios se reducía en un hospital a las afueras de Pennsylvania (EE.UU.) en los pacientes cuyas habitaciones tenían vistas a exteriores naturales, y necesitaban menos analgésicos. Por otra parte, una mayor exposición a entornos verdes podría contribuir a reducir la tendencia a padecer ciertas enfermedades, según un trabajo de los investigadores británicos Richard Mitchell, de la Universidad de Glasgow, y Frank Popham, de la Universidad St. Andrews.

4. Disminuye la irritabilidad y la agresividad

Las personas que viven en entornos verdes muestran niveles más bajos de irritabilidad y agresividad que quienes viven en entornos urbanos sin naturaleza cercana, según varios trabajos científicos realizados por William Sullivan, Frances Kuo y Andrea Taylor, de la Universidad estadounidense de Illinois.

5. Aumenta la autoestima y el autocontrol

Realizar una actividad física de al menos cinco minutos en un entorno natural, incluidos parques urbanos, mejora el ánimo y la autoestima, según un estudio promovido por la Sociedad Química Americana. Asimismo, en otro trabajo de Sullivan y sus compañeros se concluye que el contacto directo con la naturaleza contribuye a aumentar el rendimiento y a potenciar el control de la disciplina y los impulsos propios.

6. Mejora la capacidad de concentración

Contemplar paisajes naturales aumenta la capacidad del cerebro para concentrarse, según un trabajo de Steven Kaplan, Marc Berman y John Jonides citado en la web de divulgación Tendencias 21. En otro trabajo similar, se señalaba que hasta un breve paseo por un entorno natural sirve para aumentar la atención. Según la psicóloga y filósofa Heike Freire, "se ha visto que ayuda a niños con problemas de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Muchos de los problemas de atención de los niños se deben a que están hiper estimulados. Tienen juguetes de colores, luces, sonidos estridentes, mientras que la naturaleza es más suave".

7. Refuerza nuestros pensamientos positivos

Caminar en la naturaleza genera unos cambios electroquímicos en el cerebro que pueden provocar estados mentales positivos y de felicidad, según un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine. Sus autores, un equipo de la Universidad Herriot-Watt, en Edimburgo (Reino Unido), utilizaron electrodos móviles para analizar las respuestas de varios voluntarios en entornos naturales.

8. Ayuda a las personas con problemas de salud mental

Las personas con depresión, ansiedad y otras enfermedades de carácter mental se sienten mejor al estar en contacto con la naturaleza, según un estudio de investigadores de la Universidad británica de Essex, tras preguntar a más de un centenar de enfermos.
9. Mejora la imaginación y la sociabilidad

Pasar el tiempo al aire libre, rodeado de naturaleza, estimula la creatividad y la sociabilidad. En el caso de los niños, fomenta además su autonomía, al experimentar con los cinco sentidos su relación con el mundo exterior. En opinión de Heike Freire, los niños necesitan un poco de "salvajismo" diario, como mancharse las manos con barro, subirse a un árbol, etc., para desarrollar sus capacidades y sentidos. Para ello hay una gran diversidad de juegos que pueden desarrollarse al aire libre.

Publicado en:

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2014/12/08/221075.php


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‘Un baño de bosque’, la técnica japonesa que aniquila el estrés

'Shinrin -Yoku' es el término que designa una nueva actividad: caminar por la naturaleza con los cinco sentidos. Una técnica nacida en Japón que promete hacernos más saludables, creativos y felices.

Por Rita Abundancia, 14 de julio de 2014, 07:37 h, En: smoda.elpais.com

No sería muy raro que en futuro no muy lejano fuéramos al médico y este nos prescribiera paseos por el campo de dos a tres veces por semana, de una duración aproximada de una hora, durante tres meses y que nos citara después, para comprobar los resultados. Es probable que este tratamiento fuera para bajar la presión sanguínea, para combatir el estrés o como ayuda, si estamos luchando contra el cáncer. Sin medicinas ni coste alguno a la Seguridad Social.

Japón, el país que acuñó el término karoshi, muerte por exceso de trabajo, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques –que ocupan un 67% de su suelo– para recuperar su paz y equilibrio. El vocablo Shinrin-Yoku, acuñado en 1982 por el gobierno nipón pero inspirado en el anciano y practicante budista Shinto, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un “baño de bosque”, como lo llaman los anglosajones.

Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan también tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia.

Y por supuesto, apagar los móviles, no llevar cascos y evitar ir hablando con alguien sobre el nuevo ERE que la empresa planea realizar para después de las vacaciones. No se trata de una meditación, pero si es básico que nuestra atención esté centrada en el entorno y no se dedique a su pasatiempo favorito: la anticipación de problemas.

Los pioneros en esta práctica, los japoneses, planean que, en menos de diez años, contarán con 100 forest theraphy sites, bosques especialmente cuidados para que sus estresados ciudadanos practiquen el Shinrin-Yoku. Muchas empresas ya incluyen estos viajes entre sus ejecutivos o empiezan a dar tiempo a sus trabajadores para que practiquen lo que ya es considerado en el país nipón como “medicina tradicional” con carácter preventivo.

Cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la caminata se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para que los participantes puedan comprobar la eficacia del tratamiento.

Los nipones son los primeros empeñados en demostrar con estudios científicos el impacto que un simple garbeo al aire libre puede hacer en nuestra salud, pero otros países como Corea del Sur, que ha invertido más de 140 millones de dólares en un National Forest Therapy Center, que se espera estará acabado para este año, o Finlandia, también se muestran intrigados en profundizar en el impacto que los árboles y las plantas tienen en nuestra salud física y psicológica, aunque el sentido común y la observación ya nos habían hecho notar que media hora por el campo nos deja más relajados que la vuelta a casa en metro en hora punta.

Uno de los pioneros en los estudios sobre el impacto de la naturaleza en nuestra salud y bienestar es Miyazaki, antropólogo fisiológico y vicedirector de Chiba University’s Center for Environment, Health and Field Sciences, muy cerca de Tokio.

Miyazaki sostiene que el ser humano ha estado la mayor parte de su vida evolutiva en contacto con la naturaleza y es allí donde se siente más cómodo y a gusto, como comentaba a la revista Outside Magazine, “durante nuestra evolución hemos estado el 99,9 % de nuestro tiempo en entornos naturales. Nuestras funciones fisiológicas están todavía adaptadas a este medio”. Por eso, los sentimientos de bienestar y confort que experimentamos están casi siempre relacionados con estos entornos, sostiene Miyazaki.

Este científico y si colega Juyoung Lee, también de la Chiba University, han realizado tests en 600 sujetos desde 2004, que han demostrado que entre los que frecuentan los bosques la hormona cortisol desciende en un 12,4 %, al igual que la actividad del nervio simpático, en un 7%, y la presión sanguínea, que baja una media de 1.4%. Además, los que practican el Shinrin–Yoku tienen un descenso en la media de infartos de un 5,8 %. Los participantes en el estudio reconocen también que se encuentran con mejor ánimo y que el nivel de ansiedad ha bajado.

Dichos estudios empiezan a demostrar, gracias a técnicas avanzadas de neurobiología, que interactuar con la naturaleza disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro, donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía, características más próximas a la creatividad que a la productividad. “Por eso sabe mejor la comida en el campo” explicaba Miyazaki a la escritora y periodista Florence Williams, autora del artículo de Outside Magazine.

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado también que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK –siglas procedentes del inglés natural killer- en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer.

Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Muchos de estos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos, son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Qué hacemos generalmente los urbanitas cuando hemos acabado nuestras faenas diarias y queremos desconectar? Generalmente ver la tele, las redes sociales o wasapear, en una palabra, fijar la mirada en una pantalla. Muy mala idea. Esta tonta costumbre es la que ha hecho a los norteamericanos más agresivos, narcisistas, superficiales, distraídos, ansiosos y depresivos, según se desprende del libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet en nuestras mentes? (Taurus, 2011), en el que Nicholas Carr

se despacha a gusto con los efectos nocivos de este enfrascamiento tecnológico.

La solución parece residir en las cosas más simples y, curiosamente, más poéticas; es decir, sin afán mercantilista, ni valor cuantificable. Como el artículo de Outside Magazine cuenta, “en 1970, Rachel y Stephen Kaplan, de la University of Michigan repararon en que la mayor parte de las actividades de la vida diaria, requieren una atención directa y focalizada, como chequear el email, trabajar frente a un ordenador o encontrar aparcamiento”.

A la pregunta que los Kaplan se hacen, “¿Cómo descansar nuestras mentes de esta función?” Ellos mismos responden con el término “soft fascinación” y lo describen como “lo que pasa en tu mente cuando ves una mariposa, la puesta de sol o la lluvia”. En una palabra, poesía.

¿Qué ocurre cuando se vive en plena ciudad y no hay bosques cerca por los que los que pasear? Los parques también son pequeños oasis de naturaleza y, en el peor de los casos, siempre es mejor ver fotos de naturaleza o el árbol que se alcanza desde la ventana, que la pantalla del móvil.

Estudios realizados por los Kaplan y otros han demostrado que tras pequeños paseos por zonas verdes, o incluso la simple visión de imágenes de naturaleza, hace que los sujetos de dichos experimentos respondan mucho mejor en los test cognitivos, se sientan más felices y sean menos egoístas cuando interactúan con otros en juegos de ordenador. Ya sabe, cambie más a menudo la pantalla por la vida real y experimente la belleza que hay en un árbol, una hoja o una hormiga que traslada, sin apenas esfuerzo una ramita mucho más grande que ella.

Publicado en:

http://smoda.elpais.com/belleza/un-bano-de-bosque-la-tecnica-japonesa-que-aniquila-el-estres/




Fuente: www.semana.com
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