Un maestro que superó a los ingenieros

 
Related

Ana Belén Arteaga Torres, una ejecutiva ejemplar.

PERIODISTICOS
216 points

24 de febrero: "DÍA NACIONAL CONTRA LOS ABUSOS BANCARIOS".

PERIODISTICOS
246 points



Most recent

La conexión entre arte y salud

Hablemos de eso
10 points

Dejar el teléfono al sol daña su batería: la tecnología que busca frenar el estrés térmico

Tecnología
6 points

La carrera hacia el abismo

Enrique TF
8 points

¿Problemas de atención o mala visión? Las señales que los padres suelen confundir en sus hijos

Salud
8 points

Llega a Colombia 'Alerta Rosa': la app gratuita con IA que busca proteger a las mujeres

Prensa
16 points

Contribución laboral: el impacto de la entrega profesional en el desarrollo colectivo

Hablemos de eso
20 points

REINO UNIDO EMPIEZA A MIRAR DE NUEVO A EUROPA

Enrique TF
8 points

Por qué saber contar una historia es una de las habilidades más valiosas del siglo XXI

Hablemos de eso
10 points

Inter se expande en Suramérica e impulsa la competencia de banca digital e inversiones en la región

Economía
8 points

Vigilancia en salud pública en Colombia: el ranking del INS que alerta sobre próximos brotes

Salud
6 points
SHARE
TWEET
En el trasegar de la vida nos encontramos con personajes de índole diferente; aquellos arrogantes y prepotentes, otros ambiciosos e ignorantes, tal vez, los menos, superficiales y con tendencia al mal. Rara vez la vida nos ofrece la oportunidad de conocer a seres que se distinguen por su sencillez y sabiduría. Uno de ellos es el maestro de obra de Chachagui, Ernesto Bolaños, quien a lo largo de su vida ha realizado diferentes y honrados trabajos como obrero de construcción, donde, como él orgullosamente lo dice, “me tocaba echar pala y trabajar de sol a sol”.

Un maestro que superó a los ingenieros

Su experiencia le permite ahora dirigir obras de gran envergadura y tratarse de tú a tú con profesionales de la ingeniería a quienes, como hemos visto personalmente, los supera en conocimientos y técnicas. Pero por ello no deja de perder su humildad, de tratar a las personas con respeto y decencia y de ordenar con mano firme y cordial. Quienes conocemos al maestro Ernesto Bolaños no podemos dejar pasar desapercibidos esos dotes que lo caracterizan de los demás. Expresa, sin titubeo ni rubor alguno, que no es hombre de grandes recursos económicos, pues el dinero “no nos trae paz ni felicidad y no debe pensarse que el trabajo debe orientarse únicamente a acumular riquezas”. Quizá, debido a esa peculiar forma de ser, su familia lo respeta y admira y una de sus hijas nos permite entender ese respeto y admiración que hacia él siente su núcleo familiar: “Mi papá es una bendición, un regalo del cielo que quisiéramos nunca nos abandone”.

Con el maestro Ernesto Bolaños hemos tenido oportunidad de conversar durante tiempos prolongados y amenos y siempre encontramos en su presencia motivos de admiración y aprendizaje, pues su sencillez es tan profunda que nos permite entender y comprender, sin dejar de admirarnos, que la grandeza de los hombres no radica en su posición económica o académica sino en la manera en cómo se entiende la vida y se la experimenta en cada acto. Desde hace unos meses labora en un proyecto en el Conjunto Residencial Casabuy dirigiendo acertadamente una obra que cada vez genera mayor admiración y respeto debido a su sapiencia y manejo de técnicas reservadas para los grandes urbanistas y constructores. Autodidacta, educado en la universidad de la vida, y formado pacientemente entre trabajadores de la construcción.

En diálogo sostenido con profesionales de la ingeniería hemos visto como los supera con creces en el manejo de técnicas y constantemente los deja atónitos ante su manera de concebir y afrontar las dificultades de los diferentes terrenos. No por eso deja de ser un hombre sencillo y cordial, respetuoso como el que más y sereno ante la arrogancia y la prepotencia de quienes creen absurdamente que el dinero o los títulos universitarios son condición expedita hacia la altanería y la grosería. Quienes lo conocemos no cesamos de admirar ese respeto que despierta entre quienes han tenido la fortuna de contratarlo para desarrollar algún proyecto de construcción.

Únicamente resta decir gracias, como acto de caballerosidad, a don Ernesto Bolaños, por enseñarnos a comprender la profundidad de la vida. Definitivamente la grandeza de un hombre radica en su honradez, constancia y voluntad. Y de eso si que le sobra y bastante al maestro Ernesto.

PABLO EMILIO OBANDO A-
peobando@gmail.com
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content