09 febrero 2016
Leonor estaba triste, muy triste, no paraba de repetir una y otra vez ... ¡¡Cuánto dolor!! ¡¡Pobre viejo!! ¡¡Pobre padre!! - Se refería al abuelo que ayer, mientras andaba por una playa de Asturias, una más que previsible ola asesina le arrebató a su nieto de veinte meses de entre sus brazos.
Arturo, con su equilibrado juicio y recto proceder de siempre, dijo: "Una absoluta irresponsabilidad, tanto del abuelo como del padre que lo consintió".
Pepe, mucho más duro decía: "Deberían meterlos en la cárcel a los dos. Los asesinos son ellos. A quién se le ocurre acercarse al mar con ese oleaje salvaje de hasta once metros de altura y mucho más habiéndolo advertido en todos los medios de comunicación que ese oleaje pudiera ser lo que fue ... un asesino".
Pero al fondo del local, junto al cristal de los ventanales de la puerta de la fachada trasera, estaba Margarita, la hija de uno de los ex del Ateneo, que sollozaba mientras nos oía. ¿Qué te pasa, Marga? - le preguntó la Loli Mientras le ponía cariñosamente la mano en el pelo en un intento de acompañarla en su dolor - La chica hizo un gesto de negación con la cabeza ... "nada, no es nada" - dijo. La Loli, al verme interesado en la escena, se acercó a mi rincón y con ese clásico movimiento de Barista que escucha mientras haces ver que limpia la mesa, me dice: "No es fácil para ella oír esas noticias, Enrique. Su marido era un acérrimo practicante del senderismo mas salvaje y un mal dia decidió enseñarle la práctica a su único hijo de solo siete años ... el niño tuvo un desliz ... se despeñó y tuvieron que rescatarlo en estado muy grave. Tras una larga agonía de hasta diez días luchando con la muerte, lo perdió. Se separó de su marido, pues lo hizo culpable de la desgracia, y luego decidió venir a vivir a la Costablanca con su padre el cual murió, como sabes, haciendo submarinismo en El Cabo, incomprensiblemente, a sus 73." ....
La Loli me dejó, trapo amarillo en mano, despidiéndose de mi con una ácida mirada, al estilo de una Vieja de Misa de ocho ante guapa sesentona con minifalda, y yo me quedé con las ancestrales reflexiones de siempre ... ¿Razón? ¿Responsabilidad? ¿Riesgo? ¿Educación? ¿Chulería? ¿Machismo mal interpretado? ¿Suerte? ... ¿Qué? ... ¿Dónde está la verdad?
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es