Eso pensó Ginóbili cuando comprobó que, al igual que Scola, debería cortar su descanso para ir a un sorpresivo antidoping. "¿Me puedo lavar los dientes?", preguntó Luis antes de salir. Crónica desopilante escrita por Manu tras una mañana agitada.
Emanuel Ginóbili se tomó con humor la atípica mañana que le tocó vivir en la Villa Olímpica. Y relató en su sitio web el antidoping sorpresivo que le hicieron junto a Luis Scola. Lo relató en tiempo presente, con algunos giros literarios interesantes. Acá, los mejores pasajes del texto: Son las 7.15 de la madrugada y con mi querido compañero de habitación Luis Alberto Scola dormimos plácidamente en nuestras alargadas camas de 2.20. Un insistente golpe de puerta nos despierta. Pienso que nos quedamos dormidos, luego que se está derrumbando la Villa y que hay que evacuar, pero después escucho ese acento inglés tan particular que le pide a Luis su credencial. El 4 de la Selección no puede hablar de lo dormido que está, parece que se hubiera comido un kilo de arena a mitad de la noche. Como lo describe en su tweet, me pregunta si en caso de declararse culpable nos dejarían dormir un par de horas más. Yo, que tampoco entiendo nada, sonrío y escucho la bizarra conversación que incluyó una pregunta muy picante e incisiva: ¿Me puedo lavar los dientes? . Ante semejante pregunta, este buen hombre toma su handy y empieza a preguntar a su superior si, de hecho, podía o no. No sé si echarlos, reírme, ignorarlos o qué, pero doy media vuelta e intento dormirme otro rato mientras Luis se va con paso lento y doloroso rumbo al laboratorio repitiendo una y otra vez Qué mala leche .
Manu creyó que la sacaría barata, pero al ratito le fueron a buscar a él. Justo en el posterior momento en el que terminaba de orinar. Abro la puerta y veo a otro sonriente colaborador diciéndome que es del control antidoping. Viene a buscar a otro del equipo. Todavía quedan once jugadores más y no puedo evitar pensar en ese 9% de chances que sea yo. Pero lo desestimo: soy un tipo de suerte. Cuando me pide la credencial me hace dudar, pero claro, son ingleses y el básquet no es su deporte. Le pregunto a quién busca e insiste en pedirme la identificación olímpica. Estoy al horno. Al mostrársela escucho la frase que definitivamente no quería escuchar habiendo vaciado completamente mi vejiga dos minutos antes: Señor, me tiene que acompañar . Dos horas y dos litros de agua después, sigo en la salita junto a dos coreanas, dos ecuatorianos, tres chinos, dos rusos, dos mongoles y sin ganas de hacer lo que me piden que haga , concluyó la historia.
Después, para despedirse, contó que el relato no busca contrariar las medidas de la organización y que, de hecho, está a favor de los controles. Tras la mañana agitada, Manu y Scola se unieron al plantel argentino que entrenó por primera vez en la Villa.
Fuente: www.ole.com.ar