Una clase dirigente no coerciona, busca que su cosmovisión se convierta en sentido común

37.50% credibility
 
Related

Precampañas violentas en México, van 8 precandidatos asesinados y 1 amenazado

ANONIMO
242 points

Con su visión social, su juventud y su amor al pueblo, sindica Mera buscará ser alcaldesa de Pachuca

ANONIMO
236 points



Most recent

Con ventas de $300.000 millones, sector inmobiliario revela qué busca hoy el comprador de vivienda

Prensa
14 points

Los pequeños milagros del día a día

Enrique TF
8 points

Participación ciudadana y comunidad: el valor de involucrarse en iniciativas sociales

Familia sana
16 points

Mi querida y turbadora amiga: La FSHD

Enrique TF
8 points

¿Todavía creemos que esto es un juego?

Enrique TF
6 points

Ciudad solitaria, corazón acompañado

Enrique TF
6 points

¿Problemas de atención o mala visión? Las señales que los padres suelen confundir en sus hijos

Salud
8 points

¿Qué hacer cuando sos nuevo en Córdoba? Actividades para conectar con la ciudad y la gente

Hablemos de eso
8 points

Cuando la vida sonríe a través de los nietos

Enrique TF
10 points

Europa se rearma mientras la paz pierde voz

Enrique TF
14 points
SHARE
TWEET
Para interpretar el planteamiento de Antonio Gramsci en relación con la línea política de Democracia Plena, es indispensable partir de una precisión conceptual: Gramsci no “abandona” la economía frente a Karl Marx, sino que complejiza el análisis del poder. Mientras Marx centra su crítica en la estructura económica y la lucha de clases como motor histórico, Gramsci introduce la dimensión cultural, educativa, religiosa y mediática como espacios donde se consolida o disputa el poder.

Una clase dirigente no coerciona, busca que su cosmovisión se convierta en sentido común

El concepto clave es hegemonía. Para Gramsci, una clase dirigente no gobierna solo por coerción estatal, sino porque logra que su cosmovisión se convierta en “sentido común”. Es decir, cuando la población internaliza ciertos valores, narrativas y marcos interpretativos como naturales o inevitables, la dominación se vuelve estable y menos visible.

Aplicado a Democracia Plena, la lectura estratégica sería la siguiente:

Primero, la disputa política no se limita al terreno electoral o institucional. También ocurre en el plano cultural: educación pública, producción simbólica, medios de comunicación, lenguaje político y construcción de memoria histórica.

Segundo, la construcción de mayoría no depende únicamente de programas económicos, sino de la capacidad de articular un proyecto ético-cultural que conecte con aspiraciones sociales profundas: justicia, dignidad, soberanía, movilidad social.

Tercero, si se asume una perspectiva gramsciana, la tarea no es “infiltrarse”, como a veces se caricaturiza, sino construir consenso legítimo mediante pedagogía política, formación cívica y presencia intelectual organizada. Gramsci habla de “intelectuales orgánicos”: actores que elaboran discurso y lo vinculan con la experiencia cotidiana del pueblo.

La diferencia estructural entre Marx y Gramsci no es oposición, sino niveles analíticos distintos. Marx analiza la base material del poder; Gramsci explica cómo esa base se reproduce culturalmente. En términos contemporáneos, la hegemonía es una combinación de estructura económica + narrativa dominante + institucionalidad.

Para Democracia Plena, la conclusión estratégica sería clara: si el objetivo es transformar correlaciones de fuerza, debe existir coherencia entre propuesta económica, discurso cultural y capacidad organizativa. Sin hegemonía cultural, cualquier victoria electoral es frágil; sin proyecto económico sólido, la hegemonía es superficial.

El poder duradero no se impone exclusivamente. Se legitima, se internaliza y se normaliza. Esa es la contribución central de Gramsci.
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content