04 septiembre 2025
- Hoy voy a comentar aquí un artículo que nos habla sobre la bondad de las galletas y hablo de todo tipo de galletas:
Mitos y verdades sobre las galletas
Las etiquetas pueden engañar: Términos como “integral”, “sin azúcar” o “digestive” no garantizan que una galleta sea saludable. Por ejemplo, no hay regulación que exija un mínimo de harina integral para usar esa etiqueta.
Azúcar disfrazado: Aunque algunas galletas dicen “sin azúcar”, muchas usan miel, jarabes o pasta de dátiles, que siguen siendo azúcares libres. Es como cambiarle el nombre al culpable, pero no al delito.
Grasas “buenas” pero calóricas: Aunque se usen aceites como el de oliva o girasol alto oleico, el producto final sigue siendo alto en calorías y bajo en nutrientes esenciales.
¿Y las caseras?
No todo lo natural es saludable: Ingredientes como azúcar moreno, fruta exprimida o mantequilla de cacahuete pueden sonar mejor, pero siguen aportando muchas calorías y azúcares.
Menos ingredientes ≠ más sano: Una galleta con solo tres ingredientes puede seguir siendo una bomba energética si esos ingredientes son mantequilla, azúcar y harina.
El marketing nutricional
“Digestive” es solo un nombre: No hay evidencia científica ni regulación que respalde que estas galletas ayuden a la digestión. Algunas marcas incluso incluyen una advertencia legal aclarando que no tienen beneficios digestivos.
Beneficios exagerados: Algunas galletas dicen “ayuda a reducir el colesterol” por tener avena, pero para que eso ocurra tendrías que comer muchas… y eso implicaría un exceso de calorías.
El consejo final
Moderación, ante todo: Las galletas no son veneno, pero tampoco son un alimento nutritivo. Disfrutarlas ocasionalmente, sin culpa, pero con conciencia, es la clave.
Artículo de referencia:
https://tinyurl.com/22glvmsf
Fuente: blogger6entafre.blogspot.com