08 agosto 2024
A veces, cuando peor te crees sentir, no ves la manera de que tu cuerpo arrastre sus miserias con decoro por donde se luce el personal que así lo hace y cuando ya has perdido toda fe en recuperar el orgullo castizo, curiosamente, entonces, aparece esa persona que parece salir del cielo, te da la mano y te regala un susurro milagroso en ese oído que solo oye cuando quiere oír: “¿Bailamos?” y lo consigues.
Fuente: etarrago.tumblr.com