Desde el principio del inicio, cuando nos transformábamos en una especie,
nos fuimos convirtiendo en seres sociales, y después en sociedades,
basados en la prueba, en el ensayo y el error, optamos por lo mejor de lo peor.
Desde ese entonces, creyendo en la presencia de seres superiores,
probando todo tipo de sustancias con efectos psicodélicos,
buscamos afectar nuestra percepción visual y sensorial, incluso psicológica,
y así poder entrar en contacto directo con ellos,
sin embargo, pasado el tiempo, aún lo seguimos intentando,
sometiéndonos dócilmente a la opinión de simples delincuentes,
aunque no haya evidencia contundente de la existencia de esos dioses.