COLOMBIANOS, POR FAVOR, ¡REACCIONEMOS!

 
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Colombia, en manos del actual gobierno, secundado por un partido político extremista, con claros tintes dentro de un espectro derechista, y confirmados cortes de acciones fascistas, que lo respalda a muerte porque le cumple a rajatabla sus postulados y objetivos, además de un sinnúmero de instituciones financieras, industriales, comerciales, educativas y hasta religiosas, desde donde están saliendo los funcionarios con que vienen cooptando al Estado, acelerada y demoledoramente lo están transformando en un Estado Social de Derechos fallidos; convirtiendo en una urgencia manifiesta la perentoria necesidad de un cambio político, económico y social inmediato, y para ello no se requiere que lleguemos al comunismo o socialismo, un simple y real liberalismo bastaría, antes de que colapse la mayor parte de la sociedad que lo compone, eso sí todos los ajenos y diferentes a aquellos quienes se están apropiando de todos sus recursos, quienes felices e inmorales vienen haciendo leña del árbol caído, realizando con esta frase un símil del estado de las cosas, y de las circunstancias, que están afectando a todo el resto del país, que absorto, indiferente e impotente presencia su demolición, por parte de estas personas, que a la primera señal de caos y destrucción, saldrán despavoridas y en desbanda hacia los lugares, en el extranjero, donde vienen acumulando y guardando sus riquezas, fruto del expolio al erario colombiano.
En un mundo donde la ética, la pública y la individual, apenas cumplen los postulados teóricos que la intentan explicar, como simples colombianos, obreros de nuestras realidades cotidianas, padres y madres de unas familias en plena construcción, sujetos sociales y ciudadanos de a pie, no podemos esperar que la solución de todos nuestros males provenga de dioses o desde otras sociedades o países, muchos de ellos impulsores de los manejos que se sustentan en un capitalismo salvaje en beneficio de sus propios habitantes y ciudadanos. Por ello requerimos tomar conciencia comunal de lo que está ocurriendo en los interiores de nuestro Estado, a raíz, y a partir, de unos gobiernos deshonestos, corruptos, inmorales y violentos, los cuales solo viene persiguiendo sus propias metas, amparados, secundados y protegidos detrás de grupos, clanes, mafias y conglomerados ilegales, sin ningún tipo de remordimientos o compromisos sociales, ya que lo único que buscan es obtener el enriquecimiento de ellos a costa del empobrecimiento general, de todo el resto del país.
Las preguntas para los demás conciudadanos colombianos son, ¿cuántas más evidencias se requieren para tomar conciencia de que estamos siendo sometidos a un expolio continuado y sin control?, ¿qué número de advertencias, ejemplos, sistemas y modelos se necesitan para corroborar los abusos y robos para reaccionar?, ¿cuáles son los límites de violencia, muerte y destrucción, sobre el tejido social, que se permiten para la respuesta de toda una nación?, ¿la acumulación de tierras y de bienes públicos y privados no merecen ninguna reacción a cargo de la desesperanza general?, ¿la perdida de vidas, de ríos, de diversidad genética, de bosques y selvas, de agua potable, de nubes y de aire para respirar, de la riqueza natural, no son ejemplos suficientes para impulsar y detener las acciones de quienes imponen sus condiciones a partir de una violencia desenfrenada e institucionalizada?, ¿cuánto es el tiempo que se precisa para tomar conciencia de estar inmersos en una desventura?. ¡Por favor reaccionemos!
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