El síndrome del esclavo - del barbijo al silencio.

 
Related

LA PREMONITORIA CARTA DE EXCANDIDATOS A GOBERNACIÓN DE NARIÑO.

Pablo Emilio Obando Acosta
268 points

Gobernador de Nariño arremete contra escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Pablo Emilio Obando Acosta
996 points



Most recent

¿Todavía creemos que esto es un juego?

Enrique TF
6 points

El mito sobre el suicidio adolescente que urge romper en casa: preguntar no da la idea

Prensa
72 points

17,2 millones de cruces en la frontera: ¿quién sostiene la respuesta en los territorios?

Economía
10 points

La tormenta de los bonos vuelve a despertar los fantasmas de la crisis

Enrique TF
12 points

La urgente necesidad de reírse un poco

Enrique TF
10 points

Por qué los colombianos duran más de tres años con el mismo celular: lo que revela el DANE

Prensa
20 points

La cara oculta de nuestro consumo

Enrique TF
12 points

¿Estamos jugando con fuego?

Enrique TF
10 points

Ojo si va a viajar fuera del país: la enfermedad que volvió y se contagia fácilmente en aviones

Prensa
16 points

Italia reforma su sistema electoral para reforzar la gobernabilidad

Enrique TF
8 points
SHARE
TWEET
Cesaron las protestas. Abundaron los abusos. Lo que un día fue exclusivamente para uso y sometimiento de esclavos se hizo general en pleno siglo XXI.

El síndrome del esclavo - del barbijo al silencio.

Se silenció la palabra, se calló la voz, se cubrió el deseo. Un pequeño artilugio logró lo que las bombas y las guerras no pudieron. Lo adoptamos sin cuestionar, movidos por el miedo y el terror de morir.

¿Saldremos iguales de este encierro barbijezco? Lo dudo. Nos acostumbramos a la distancia y al silencio. A no besarnos, a sentirnos enemigos, a vernos constantemente como un peligro potencial.

¿En qué cambiaremos? En nuestra forma de percibirnos, en esa derrota que se volvió cotidianidad. En ese distanciamiento que nos impide un beso o un sencillo abrazo. En esa renuncia a la libertad que ya nos es extraña y lejana.

Nos hicieron renunciar al mar, a sus caricias vestidas de briza y a sus susurros constantes de imposibles. Ya no somos los mismos, ahora sentimos la imperiosa necesidad de ser otros, de cubrirnos el rostro para evitar la piel de los otros.

Durante décadas el tapabocas se hizo de obligatorio uso entre los esclavos. Pará que no hablen, para que no se comuniquen, para que se sientan distantes estando juntos. Para prohibir el beso y el susurro entre iguales considerados y clasificados como inferiores.

Hoy todos estamos en esta clasificación, la sentencia de un nuevo Linneo de hombres y miedos.

Ya estamos muertos. Renunciamos a nuestra libertad, a nuestra voz, a nuestros más íntimos pensamientos y emociones. Nos esclavizaron en el contundente deseo de volvernos extraños para crear un nuevo orden.

¿Acaso no es mejor morir que vivir como esclavos en una engañosa sensación de seguridad y protección?

Extraño que nos prohíban el mar. Que se sancione un abrazo. Que se sospeche de un beso. Y Extraño que no se detenga al capitalismo, que las fábricas continuen vomitando ríos de plásticos y desechos que envenenan aire y agua.

Crece junto al barbijo la muerte de niños por hambre y frío. Crecen las inequidades sociales, se empobrece a muchos en detrimento de la justicia y la libertad.
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content