Restaurantes tóxicos. Una,estrategia para salvar al planeta.

 
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RESTAURANTES TOXICOS

Restaurantes tóxicos. Una,estrategia para salvar al planeta.

Pablo Emilio Obando A.

Una de las frases que hemos escuchado con mayor frecuencia durante esta pandemia hace referencia a la capacidad de los humanos de reinventarnos, de innovar en aspectos tan variados como el comercio o la afectividad. Muchos conferencistas destacan la posibilidad que tenemos de cambiar para hacer de este planeta un sitio mejor. Pero, por lo actuado durante este fin de año y comienzo de uno nuevo podemos Afirmar que fueron simples slogans que no repercutieron en la esencia humana, en nuestro actuar desenfrenado e inconsciente. Quema de pólvora sin control alguno, ingesta de licor en exceso, riñas familiares y callejeras, asesinato de animales debido a juegos pirotécnicos y un cúmulo de etcéteras que se constituyen en una vergüenza para nuestra especie.

No obstante, no nos queda duda alguna que podemos cambiar, ser mejores, amigos del medio ambiente y afectos a los cambios positivos y generadores de bienestar y tranquilidad social y ambiental. Podemos iniciar por cosas simples y próximas. Por ejemplo, no solicitar o rechazar los servicios de aquellos restaurantes que insisten en ofrecernos sus productos en contenedores no biodegradables, que afectan notoriamente los diferentes ecosistemas, inundan a mares y ríos de desechos plásticos y provocan muerte y degradación. Un recipiente de estos es, prácticamente, indestructible y se constituye en un foco de contaminación y muerte.

En un solo almuerzo se nos envía a nuestro hogar más de cinco o seis contenedores o recipientes de materiales que ya deberían estar prohibidos en nuestro país. El jugo, el postre, la sopa, la ensalada, la bandeja y las bolsas plásticas se constituyen en portadores de material que terminará, inevitablemente, en la naturaleza. Son pocos los municipios que manejan adecuadamente estos elementos no biodegradables que sobrevivirán a veinte generaciones de humanos y que legarán destrucción, muerte e infertilidad.

Comencemos por ahí. Por esas cosas simples, rechazando los servicios de estos restaurantes y de comidas rápidas que en su afán de obtener mayores ganancias no se dan el sencillo trabajo de innovar en materia comercial y de esta manera llevarnos a un cambio amigable con la naturaleza. En nuestra ciudad existen restaurantes que por su prestigio y experiencia cuentan con la capacidad de ofrecernos sus productos en recipientes amigables con la naturaleza. Pero, no lo hacen por la sencilla razón que sus administradores o propietarios no se toman la molestia de analizar las cifras y estadísticas de su acto inconsciente e irracional. Son, perdónenme el término, asesinos de especies y enemigos del medio ambiente.

La invitación en comienzo de año es sencilla, empecemos a rechazar los servicios de estos lugares que se han constituido en santuarios de muerte. Devolvamos lo solicitado o pedido con una pequeña nota que invite a sus propietarios a cambiar de actitud. Hoy ya es posible innovar en materia tan simple pero tan profunda. Rompamos esta cadena de muerte que nos hace enemigos de nosotros mismo, de la naturaleza y de todas las demás especies.

Empecemos por ahí, dejando constancia mediante una pequeña nota que no apoyamos a este tipo de negocios que nos convierten en cómplices de destrucción. Seamos consecuentes con aquello que tanto pregonamos y cambiemos ya. Esta especie de desobediencia civil debe ser la consigna general, solo así podemos decir que somos la especie pensante y civilizadora. Una pequeña nota puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Amigo lector, lo invito a que contribuya anotando el nombre de un restaurante de su ciudad que comercialice sus alimentos en este tipo de recipientes que son una amenaza para nuestra propia salud y la estabilidad planetaria y ambiental. O, por lo menos, no haga sus pedidos en estos sitios que nos venden enfermedad y destrucción. Iniciemos la lista:
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