Ay, amor mío, no estoy triste, no, pero te quiero

 
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 Ay, amor mío, no estoy triste, no, pero te quiero


Tracey Emin – He Got It All

20 noviembre 2019

– En el mundo de hoy donde no es fácil, para un joven con dudas estructurales, sustraerse del mundo mediático televisivo que ofrece cuotas rápidas de hacerse famoso sin ser nada más que eso, ser famoso, hace un irreparable daño a quien así lo contempla como una o única, solución de ser feliz, confundiendo, cruelmente, fama con éxito.

– Antonio, uno de los habitantes de mi mundo surrealista habitual y que cada día aparece con nueva cara, alma y … compañía salsera y de cosas muy redondeadas en su estructura ósea, a sus sesenta y nueve tacos, nos cuenta que la felicidad está en donde queremos que esté y como los buenos políticos de hoy cuando tienen problemas por explicar como roban sus compañeros, no admite preguntas.

– Otros en el Banco, en la cola, deciden cagarse en la MQLP a quien los dirija, (a los empleados bancarios), cuando dicen que el horario de Caja es, ahora, de 8 a 11 y que les da igual lo que digamos pues son órdenes de sus jefes.

– Menos mal que a eso de las once y media, con cara de no haber dormido en veinte días, aparece el nieto de Leonor para devolvernos al mundo del futuro, un chico de edad veinteañera profundo, que pide un desayuno, no sin antes advertirle a la bella barista de nuestras madrugadas: “Loli, tráeme un bocata de atún con pan con tomate, un par de birras y luego un café y, por favor, pon el WiFi que tengo que despachar los mensajes de hoy y, ah, hoy cárgale la cuenta a mi abuela” … por lo bajo la bella cuarentañera dice por lo bajo encomendándose a todos los demonios … “Como siempre, niñato de mierda, como siempre”.

– Me voy a Misa de no sé que hora, pues a esa hora ya no hay misas, pero siempre queda un rezagado o rezagada, aún mejor, y si no, siempre queda el Párroco que es como el Messi, pero en versión Párroco del cielo. Allí me tropiezo con Miguel Ángel, aquel viejo motorista de la Policía Municipal que dejaba ver sus siempre peludas melenas que salían de su autoritario casco de motorista, y me dice: “Fotre, Enrique, eres como Dios, estás en todas partes”. Para ahorrar el resto de la conversación, diré que él, (el ex motorista), es un optante a mantener relaciones con la viuda que dirige los rosarios de las medias horas hasta las doce y que no gusta de ser descubierto pues piensa que siendo amante de una persona de Dios, el no entra en pecado a pesar de no estar viudo, ni soltero, ni separado, ni divorciado.

– Finalmente y cuando ya creía estar muerto después de tanto desatino, me encuentro con una amiga de la infancia cercana, es decir, de las que conocí hace cuarenta años, y tras varios devaneos sobre lo inhóspito del día, va y me dice sin rubor alguno: “Enrique, todo eso que me cuentas ni te lo he oído, yo tengo otros problemas, a mis sesenta y dos creo que mi pareja y aspirante a serlo de por vida después de su divorcio de hace ya cuasi quince años, me la está pegando con la chica que sirve los platos del restaurante donde cenamos los días de amor perverso”. Pero entonces, ella, que es un ángel bendito, me recita, acordándose de su supuesto infiel amante, una de esas frase de Sabines que, por cierto y casualmente, como ella bien lo sabe, a mi tanto me pirran: “Ay, amor mío, no estoy triste, no, pero te quiero. Es un modo distinto de sufrir.” Nos abrazamos y decidimos hacer como si nada pasara y que el mundo, nuestro mundo, es bueno, que es el mejor posible y que no tenemos derecho a quejarnos por muy tristes que sean los avatares vitales que no nos dejan dormir.

– Bueno, hoy no ha sido posible, pero mañana intentaremos que sea mejor y más feliz, mi cruel y tempranero relato de mis devaneos matinales.




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Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com
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