“Wise Guys” (2011), óleo de Mircea Suciu.
06 marzo 2019
– Cuando veo a una criatura que va sentado en el Bus, manejando el smartphone con los pies puestos en el asiento de enfrente sin ver a nadie, ni a nada, y que te mira con cara de mala leche porque le has echo quitar esas caras y sucias Nike del asiento.
– Cuando veo a un niño que no quiere comer porque no le gusta la sopa y se le remedia su ansiedad con patatas fritas de bolsa.
– Cuando observo que un funcionario se vanagloria de que ha cogido el turno de noche porque así, duerme, y solo trabaja tres días a la semana.
– Cuando veo a un hijo de su madre decirle a un anciano: “Viejo, me vas a pegar o qué?” porque le ha llamado la atención por tirarse a la piscina comunitario haciendo la bomba.
– Cuando veo que una muchacha prefiere dejar un empleo porque la hacen limpiar las papeleras por unos miserables 800 €/mes.
– Cuando me aterrorizo porque un adolescente te levanta la mano porque le llamas la atención por aparcar su flamante coche pequeño y negro sobre un paso de peatones.
– Cuando te das cuenta que si viene de frente una pareja joven en una acera estrecha, te tienes que apartar a pesar de llevar tu gayato.
– Cuando veo esos horrorosos espectáculos nocturnos donde nuestra juventud se empapa la vida y la salud en alcohol.
– Cuando veo a ese profesor indefenso llamando la atención de los padres sobre el comportamiento animal de sus niños sin éxito alguno.
– Cuando veo ese desprecio por el valor de las cosas, de los sentimientos, del respeto, de la fidelidad, de la responsabilidad por parte de algunos chicos en edad de aprender y de los que ya no lo son tanto.
– Cuando veo “jóvenes” con casi cuarenta años durmiendo en casa de Papá y levantándose a las diez porque anoche hubo movida y, además, no encuentra un curro decente..
– Cuando veo que …. no sigo, no debo porque es justo entonces cuando pienso que algo hicimos mal. Sin duda.
Fuente: etf1949.wordpress.com