Lunes, 4 de junio de 2018.
Camino y perspectiva. Parte 1
Por lo común le apostamos a dejar las cosas al albedrío de la capacidad del que entra a nuestras notas: no les aportamos las respuestas en la que estamos y con las que las establecemos —claro, a veces incluimos algo, que nunca conlleva mucho (la mayoría de las veces)…— .
https://es.wikipedia.org/wiki/Termas_romanas
Pero en esta ocasión no lo haremos así, dividiendo esta nota en dos. Publicaremos esta, la primera, ahora, y luego la otra dos o tres días después —más o menos— .
Jueves, 7 de junio de 2018.
Camino y perspectiva. Parte 2
Cuando en la anterior nota hablamos acerca de esto, dijimos que había algo que queríamos compartir. Bien, pues esto, lo siguiente, es a lo que queríamos referirnos.
En lo personal nos gusta bañarnos bajo una terapéutica romana que, por supuesto al ser de ducha no cae dentro del baño por mera diversión como es el caso de los de la playa, ríos y demás.
Los romanos tenían la idea de bañarse primero con agua caliente, o sudar como locos en los baños de vapor (tepidarium), para luego bañarse con agua fría (frigidarium). La cosa pues no parecería muy saludable. Aunque el baño por higiene indudablemente lo es, porque según los cánones modernos, “si Ud. se baña con agua caliente e inmediatamente se mete en agua fría ¡se jode! ¡Se ganaría (.) una artritis marca Diablo, o una pulmonía ídem!”
Pues bien, yo tengo por costumbre bañarme —aunque he de ser sincero, sólo recientemente lo descubrí (no más de 2 o 3 meses)— , DUCHARME inicialmente con agua caliente, y luego cambiarme a ducha fría, iniciando siempre por la cabeza en los dos casos. Es decir: me mojo, enjabono y aseo (empezando siempre por la cabeza) y, luego de haber cumplido el ciclo de limpieza de enjabonado (y “rinse”), meterme nuevamente bajo la ducha y cambiar la ducha desde el agua caliente hasta agua fría.
El procedimiento tiene por objeto y beneficio acelerar el ritmo cardiaco, templar la piel (en la medida que las fibras musculares se tensan bajo la piel al cambiar de calor a frío) y tonificar el ánimo, fuertemente.
Bien, hasta ahí lo que decir al respecto. Es de Ud., de cada quién, de su albedrío, decidir lo quiera considerar o no de esto. Claro que, como sé que no en todas partes nos bañamos con ducha, pues no sé cómo lo harían quienes lo hicieren con tina/bañera. La ducha tiene la ventaja de permitirnos pasar instantáneamente del cálido a frío si mayores trámites. Pero la bañera…
En fin, áhi queda eso.