Constantemente, nos vemos expuestos a una creciente contaminación lumínica, la cual afecta considerablemente nuestro sistema nervioso, afecta los ecosistemas y muchos animales que hacen vida durante la noche.
Todo lo que parte de una fuente de luz artificial, son elementos que contribuyen en gran medida a la llamada contaminación lumínica, la cual se ha visto incrementada en los últimos años, de manera excesiva e innecesaria a causa de la inconciencia humana.
Cómo reducir la contaminación lumínica
Principalmente, algo de conciencia, ayudaría en gran medida a corregir el gran problema que ha traído consigo la creciente contaminación lumínica. Podemos incluir en las luces del exterior de nuestros hogares, controles como el sensor de movimiento, para que sólo haya luz fuera del hogar al momento de ser necesario, generan un gran ahorro energético.
Otra solución, pensada principalmente para el aprovechamiento de energía, es cambiar la dirección de las luces, de forma que las mismas apunten hacia abajo, por medio de una pestaña que controle la emisión de la luz y así la misma, no se escape en todas direcciones, provocando el efecto contrario a iluminar.
También la implementación de las luces LED, las cuales generan un bajo consumo de energía, pero se debe tomar conciencia y no abusar de su utilización.
Beneficios de reducir la contaminación lumínica
Mejora la convivencia, aliviando las molestias ante el exceso de luz.
Permite el trabajo de los observatorios astronómicos.
Protege el medio ambiente.
Ahorro energético.
Evita el deslumbramiento del tráfico aéreo.
Finalmente, y lo más importante, protegemos el cielo nocturno, el cual es importante para muchos ecosistemas, y además, es un derecho su protección tal como lo establece la Unesco: “Las personas de las generaciones futuras, tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”.
Fuente: cumbrepuebloscop20.org