17 mayo 2018
Ver si ha vuelto el abuelo con sus bolas a jugar en el paseo en el dique de los bolos, saludar a Antonio, mi jefe de prensa, darle un abrazo al Antoine, el mayor infiel del mediterráneo, sentarse, sin saber por qué, en el banco de la iglesia, mojarse los pies en la misma playa de mis amores, echar la Primitiva, comprar los “ciegos” en Fontana, sentarse en el banco del paseo de Muchavista, frente a Las Lanzas, echarte el sol en la cara, saludar a Pere y Joana, esos viejos amantes de cualquier novela de amor infinito y … más, mucho más. Cosas sencillas, sí, todas esas cosas que nunca pude hacer, que no sabía ni que existían, y que ahora disfruto con la normalidad con que un pájaro vuela o un alma inocente siente.
La vida, siempre, te agradece quererla. Es, todo, cuestión de acompañarla y dejarla hacer.
Fuente: etf1949.wordpress.com