12 mayo 2018
– Últimamente vengo preguntándome si alguna vez llegué a creer que era lícito sentir la necesidad de ser libre aún y siéndolo.
– Otras veces me dirigí a mi otro yo para contarle, en alguno de mis interminables novelas, preguntándole a modo de némesis profunda y no carnal, si era necesario sentir necesidad para apreciar lo que se tiene cuando logras sacar el alma y los deseos del fango laboral y social.
– En las más voluntariosas sesiones de la incinerada y escénica, memoria de mi idealismo juvenil, le y me, pregunto con cierto temor al “yo” de hoy: “¿Con todos sus defectos, connivencias de los que ostentan el poder y su innegable corrupción isquémica, conoces una forma de vida en tu ya prolongada vida, en la que la Sociedad en la que vives, jamás hubiera vivido mejor?
– Hace sesenta años por decir algo así me hubieran aplaudido, unos, y llamado traidor, otros, pero hoy si se lo cuento a algún joven en edad de estar en el paro en pleno derecho, se reiría de mi o, simplemente, pensaría que chocheo.
– Tomando ya el reparador café madrugador y mientras miro al cielo buscando respuestas, me contesto que cuanto más miro a mi alrededor en busca de valores e idealismos vivos en la Sociedad que me rodea, pienso en lo que, más o menos, decía el gran Groucho Marx en estas ocasiones: “Debo confesar que, quizás, nací a una edad muy temprana” … o así me siento … muchas veces, sí, pero solo cuando pienso...
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Fuente: etfreixes.blogspot.com.es