El descontrol de la mente y la violencia escolar

 
Related

Anorexia emocional y obesidad mental

Barcaglioni
1176 points

Cómo motivar a un hijo adolescente

Barcaglioni
882 points



Most recent

Kaizen Gaming y la industria tech activan fondo de emergencia tras recientes terremotos

Tecnología
12 points

Cultura organizacional en Argentina: por qué las empresas que cuidan a su gente crecen más

Hablemos de eso
14 points

Si usted es de los hombres que nunca ha usado una crema facial, esta guía es para usted

Salud
16 points

Contribución laboral: el impacto de la entrega profesional en el desarrollo colectivo

Hablemos de eso
20 points

Cuando la vida sonríe a través de los nietos

Enrique TF
10 points

PISA 2025: el espejo que España no quiere mirar. (Vergonzoso).

Enrique TF
8 points

La ciencia de la gratitud: Un camino hacia el bienestar mental

Familia sana
18 points

Perú: aprendizajes que nacen del encuentro humano

Hablemos de eso
10 points

El mito sobre el suicidio adolescente que urge romper en casa: preguntar no da la idea

Prensa
72 points

El poder del propósito corporativo en las empresas modernas

Hablemos de eso
14 points
SHARE
TWEET
Primera parte

Parecería que los hechos que hoy estamos viviendo le dieron el gusto a la fantasía. Nadie puede explicar por qué ocurren ciertas aberraciones que antaño estaban en el cómodo catálogo de las cosas imposibles o de las que nunca van a ocurrir . Ese catálogo ya anticuado es el que nos está diciendo que todo es posible y se puede cumplir. Así, tenemos que en un lugar impensable, como la escuela, ocurren situaciones casi al modo de cualquier reducto carcelario cuyos internos liberan con violencia la violencia que tienen dentro de sí mismos.

Si observamos atentamente, la conducta humana proviene del esquema mental previo que el sujeto elabora. Este es el enunciado fundamental que en el campo filosófico y pedagógico nadie, salvo algunas excepciones, se atrevió a contradecir desde Aristóteles a nuestros días. Quedarse en el análisis y pormenores de las conductas violentas, describirlas y formular hipótesis y conjeturas acerca de por qué ocurren tales o cuales comportamientos, tiene la desventaja de provocar ilusiones y creer que se hallaron las soluciones. Muchas de las hipótesis que suelen proliferar ante un suceso conmocionante, vuelcan el peso de las responsabilidades a la familia, a la falta de valores, a los medios, al consumismo, a la falta de educación, a la situación económica.

Es obvio que, a pesar de cierta verdad, ninguna de tales hipótesis resulta suficiente y satisfactoria, sobre todo si nos atenemos al enunciado fundamental que nos dice que el problema y la conducta se gestan en la mente. Si los problemas se gestan en la mente, es en la mente donde se desatan y se reproducen con alta velocidad, hasta que por fin se trasladan a la conducta y al comportamiento. Si entre la imagen de agredir a los compañeros y la ejecución de la misma no media en el individuo una conciencia reflexiva para impedir que tal imagen cobre vida y se traslade a la realidad, seguramente que la aberración imaginada pasa a ser una aberración real.

Una de las tareas y desafíos para la escuela y los docentes en la actualidad será trabajar para que los niños y adolescentes puedan conocer sus propias imágenes y tendencias impulsivas que pugnan por convertir en realidad cualquier absurdo o disparate gestado en los rincones de una mente solitaria, deprimida, reprimida u oprimida. Cuando decimos esto no podemos ignorar la máxima socrática del conócete a ti mismo. Si la escuela y la familia enseñaran a observar a los jóvenes el tipo de imágenes mentales que dominan sus conductas y les brindaran el método para un constructivismo pedagógico en el que prevalezcan metas de superación personal, es probable que la violencia iría desapareciendo y debilitándose gradualmente.

La perturbación mental, que se observa en autores de delitos aberrantes y de actitudes reñidas con la convivencia, proviene del tipo de imágenes que dominan sus mentes. Sea para lavar el amor propio herido, para salir del anonimato, por venganza ante un disgusto, sea por el desplante recibido por portar tal idiosincrasia o modo de ser, o por una broma mal interpretada, todo ello desencadena un juego de imágenes que perturban y obnubilan la mente, destemplan el razonamiento y anestesian la conciencia en quienes se encuentran indefensos y faltos de recursos mentales y emocionales.

Ante una usina mental con semejante perturbación, es muy seguro que el desenfreno y la conducta violenta serán el epílogo natural de aquella alteración y penumbra. Por eso, no deberíamos olvidar que la mente puede funcionar como un verdadero reducto carcelario si no fue formada para pensar. Este es el desafío más alentador y promisorio para los padres y docentes en el presente. Surge, entonces, la pregunta acerca de qué se debe hacer para lograr resultados prácticos y no teorizar ni declamar soluciones como suele ocurrir en circunstancias desesperadas.

Fuente: barcaglioni.blogspot.com.ar
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!

Comentarios más recientes
Featured content