08 enero 2017 - 2011
Me contaba-e hace un ratito un buen amigo que no sabe que hacer mañana con su vida. ¿Con tu vida?, le he dicho yo. Pues si, ese era el problema, aunque, lógicamente, la expresión era parte de una mera forma de hablar, no deja de ser, su situación, de las que conviene no olvidar que suceden, aunque no nos guste saberlo, ni que nos lo cuenten.
Antonio, que así se llama mi amigo, le han despedido, justo el día de Navidad, de una conocida constructora alicantina donde aportaba sabiduría y experiencia al “cuerpo técnico” de la empresa, y lo han hecho a sus 57 años y ahora tiene que buscar empleo donde sea. Tiene cotizados sus 22 años, tan solo, por lo que para cobrar su pensión, de llegar a ella, deberá hacerlo a los 70 y su problema principal es saber donde puede desarrollar sus artes, pues no encuentra donde. Ha llamado a todos los amigos y ninguno le ha podido dar solución alguna, otros, para su desgracia, ni siquiera le han contestado.
He intentado ponerme en su lugar y la verdad es que me ha entrado un extraño frío entre la espalda y el pecho. ¿Qué haría yo si a mi me hubiera pasado algo así?. Esa pregunta, demasiadas veces, no nos la sabemos hacer cada vez que un amigo te muestra su problema, este es un camino, al parecer, solo para supervivientes, todos parecen decirte: “Lo siento chico yo bastante tengo con lo mío”, pero la verdad es que no siempre es así. Tenemos la impresión de que al que le pasa, le pasa por que se lo ha buscado, seguro que no ha sabido mantener su empleo o lo han echado porque es un tipo que no vale para nada. Parece que cuando caes en esa situación te acabas de convertir en un tipo molesto, como si fueras uno de esos personajes del cristal del coche que te asaltan en cada semáforo y no sabes como decirle que se quite y que no quieres que limpie más.
Los sindicatos y el gobierno llevan el día reunidos para complicarle, aún más, el futuro a Antonio, hablando de pensiones y de como conseguir que se reduzca el gasto, unos y de todo lo contrario los otros, pero él ya sabe como acabará el asunto. Yo estoy haciendo lo que puedo y lo que puedo hacer es ponerme en su lugar y pensar, ¿y tú?, ¿tienes un Antonio en tu vida al que echarle una mano? – Si lo tienes, no lo abandones, por favor.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es