Se dice que los niños aprenden con el ejemplo. Si una mamá se preocupa de hacer el aseo de la casa, las niñas también lo harán. Si el papá no participa ni tiene tareas definidas, los niños, entenderán a su vez, que ellos no deben hacer nada.
Es que lo que sucede en el seno familiar marca para toda la vida y bien uno lo sabe cuando es adulto. Pero, ¿puede afectar el cómo se distribuyan las “tareas” en el desarrollo profesional de los hijos?
Parece algo extraño, pero para muchos, obvio también.
Un reciente estudio realizado Universidad de Columbia Británica, de Canadá, asegura que el limitar la igualdad de género en el quehacer doméstico influye drásticamente en las aspiraciones profesionales de los niños.
La reveladora conclusión fue publicada en la revista Psychological Science y llama la atención, porque comprueba de que quién haga las tareas de la casa no es un tema menor en la crianza de los hijos.
La investigación analizó los datos de 326 niños, con edades entre 7 a 13 años, donde se comprobó además, que las creencias de las madres acerca de los roles domésticos eran las mismas que la de sus hijos. Es decir, se transmiten como el color de los ojos.
Pero, lo más impactante y auspicioso es que cuando los padres manejaban una distribución más igualitaria de la mano de obra familiar, sus hijas en particular, expresan como ideas a futuro, un mayor interés en trabajar fuera de casa y tener una ocupación menos limitada al cuidado de otros.
Los investigadores señalaron que si el papá lava los platos, hace el aseo, lava la ropa, cocina, cuida a los niños y hace las compras al igual que la mamá, las niñas tenderán a imaginar que cuando grandes seguirán carreras con alto grado de liderazgo.
“Notamos que si eso pasa en la casa, ellas sueñan con ser policías, médicos, contador o científicos, en cambio en los niños no hay mayor incidencia de esta labor”, contó la investigadora.
Sin embargo, establecieron que cuando los papás se excluyen del quehacer doméstico, las hijas fueron más propensas en imaginarse a sí mismas con trabajos tradicionales femeninos, como enfermera, profesora, bibliotecarias, etc.
Fuente: www.elpais.com.uy