Está por verse si se trata de un "golpe maestro" electoral del Gobierno en su afán de transformar en votos esa romería de ofertas que en cierto modo explota las necesidades de los venezolanos.
En menos de un miniuto recibo tres mensajes para darme la primicia de que en Compu Mall están rematando en Bs 2.500 las laptos full equipo que hace apenas una semana costaban Bs 22.000.
Aunque ya entrada en años, me defiendo con un aparato adquirido hace años, pero no me resisto a la tentación de pasarles el dato a familiares y amigos.
Luego me entero que un alicate que costaba Bs 1.650, te lo regalan en Bs 75 en EPA y que el bluyín de Bs 2.100 en Traki ahora luce el precio Bs 550.
Con esos cartelitos de ofertas en grandes y pequeños comercios está plasmado el programa electoral de los candidatos a alcaldes y concejales del oficialismo para las municipales del 8 de diciembre.
Está por verse si se trata de un "golpe maestro" electoral del Gobierno en su afán de transformar en votos esa romería de ofertas que en cierto modo explota las necesidades de los venezolanos.
Como aquella lotería de Babilonia, que describe Jorge Luis Borges, de unos días para acá pareciera que viviéramos en un mundo alucinante donde solo cuenta salir a comprar televisores LCD y los más recientes Play Station antes que Nicolás Maduro recobre la conciencia.
Pasamos de la búsqueda frenética de Mazeite y papel tualé a las colas para obtener electrodomésticos y cauchos nuevos a precios que no volverán, porque Maduro está empeñado en legitimarse y ganar el 8D.
Para después, no sabemos lo que va a pasar. Enero está cerca y las respuestas de los comerciantes obligados a "convenir" con el gobierno los nuevos precios no son del todo alentadoras.
Como lo ha dicho, más que con preocupación que con ánimo de alarmar, un dirigente de Fedecámaras, "no sabemos qué va a pasar en el país cuando pase esta borrachera de los precios justos".
¿Están convencidos los asesores económicos de Miraflores que van en la dirección correcta? Si tales soluciones lucen inobjetables ¿por qué es que no se les han ocurrido a los gobernantes de otros países? ¿Significa entonces que de lograrse un éxito en su batalla contra la supuesta guerra económica, provocada por la "derecha vendepatria" y la Casa Blanca, Nicolás Maduro no sería merecedor del Premio Nobel de Economía del año que viene?
Más que respuestas, necesito con urgencia la certeza de que el país no se está yendo al precipicio y que ante el fracaso de su programa de gobierno basada en las ofertas y remates de mercancía, Maduro termine por apelar a una salida de fuerza que termine con algunos de sus adversarios en prisión.
Lo pienso justo en el momento en que en la cuadra donde resido los miembros del consejo comunal, afiliados todos por cierto a la revolución, recogen las firmas necesarias para resistir a las embestidas del hampa mediante la implantación de un botón de pánico.
Si funciona o no, nadie hasta ahora lo sabe, pero no está demás tener uno en casa por si acaso, como se lo preguntó el mismo presidente en una de sus cotidianas y aburridas cadenas, "¿qué pasa si yo me volviera loco por un instante?".