De esa manera podemos describir el suceso que hace dos años, detuvo el ritmo diario de los argentinos. El quince de mayo de 2010, nos enterabamos que Gustavo Cerati sufría un ACV al finalizar su espectáculo en la capital venezolana.
Desde allí, nada fue igual para el mundo. Él, que tantas veces había movilizado a miles en una ciudad por su música, ahora lo hacía con millones en todo el mapa y por su vida.
El astro del rock nacional, quedaba postrado, sin respuesta, casi atado a la vida por el latir del corazón de sus admiradores.
Hoy, la situación del artista es distinta. Responde a ciertos estímulos, reconoce a sus seres queridos, y se deleita con la música de su amigo Moyo, que nunca lo dejó.
En esa habitación, la imagen de una madre enamorada, que en medio de las polémicas por la nueva ley de "muerte digna", se aferra a la Fe y a la esperanza.
Simplemente resta quedarse "ESPERANDO EL MILAGRO", porque "CUANDO PASE EL TEMBLOR", Gustavo, en cuerpo y "ALMA", estará "A MERCED" de los fans que lo recibirán a través de la "PERSIANA AMERICANA" que lo vuelva a mostrar al mundo de pie.