Habían pasado 15 años desde que lo había visto por última vez, sin embargo, Wanja logró identificar en ese hombre a Patrick Wanjiru, un amigo que había conocido en la escuela a los 7 años.
El hombre era un adicto. Estaba sucio, delgado, casi esquelético y le era difícil mantener el hilo de la conversación.
Wanja recordaba a Patrick como un niño brillante y amante del fútbol, al que incluso llamaban 'Pelé'. Sin embargo, la pobreza lo había alejado de la escuela y lanzado al mundo de las drogas, al punto que llevaba 10 años viviendo en la calle.
Tras ese primer encuentro, ambos siguieron en contacto, hasta que Patrick le dijo a su amiga que quería rehabilitarse.
"Habilitamos una página web de crowdfunding (recaudación de fondos), pero al principio sólo conseguimos unos $400. Sin embargo, el precio de nueve días de internamiento en el Centro Médico Chiromo Lane, en Nairobi, superaba los $970", dijo la mujer, quien compartió la historia en Facebook, logrando viralizarla.
Fauz Khalid, un empresario de Mombasa, vio su texto y quiso compartir la historia en una plataforma más grande, así que lo subió a Twitter, donde otras 50.000 personas lo retuitearon.
Después de eso, la prensa local comenzó a cubrir la historia y el centro médico accedió a darle le tratamiento de forma gratuita.
Ahora Patrick sigue en rehabilitación y su aspecto físico y moral ha dado un giro increíble, prueba de lo que la verdadera amistad puede lograr.
"Wanja es un ángel caído del cielo. Le debo mi vida. Me ha apoyado más que un hermano o hermana", aseguró Patrick.
Fuente: elrio.ec