El terremoto de magnitud 7.1 el centro de México prendió las alarmas en ese país. Fue común ver en los videos a personas atrapadas en sus casas o grabando edificios que se derrumbaban por el fuerte movimiento. ¿Cómo reaccionaría usted si llega a estar en una situación parecida?
Por semana.com, 23 de septiembre de 2017
SEMANA le explica qué debe hacer antes, durante y después de un movimiento telúrico como el del país centroamericano que ya ha dejado más de 220 muertos.
¿Qué hacer antes?
• Verifique la sismorresistencia de la vivienda: Si la vivienda es producto de autoconstrucción familiar y/o fue construida antes del año 1998, muy seguramente no cuenta con sismorresistencia. Si no está seguro de la forma como fue construida, solicite apoyo a la oficina de planeación de la alcaldía municipal.
• Si la vivienda es sismorresistente, ubique los sitios seguros: Estos son: columnas y sitios a alejados de ventanas, lámparas, muebles u objetos que puedan caer, volcarse o romperse. Durante un sismo, muchas personas resultan lesionadas por objetos que caen dentro de su propia vivienda.
• Si la vivienda NO es sismorresistente, ubique lugares seguros en el “exterior”: busque áreas en lo posible despejadas, lejos de árboles altos, postes, cables y fachadas de edificios, los cuales serán usados como “Punto de encuentro”.
• Verifique el estado de la estructura: busque grietas en paredes, techos, columnas; verifique estado de cielos rasos y otros elementos no estructurales, fugas en tuberías, daños en redes y cableado y todo aquello que represente peligro en la edificación. Sobre estos hallazgos se deberán adelantar acciones correctivas.
¿Qué hacer durante el sismo?
• Si está en una construcción sismorresistente, ubíquese cerca de columnas, bajo un escritorio o en las zonas demarcadas como seguras, siempre lejos de vidrios o elementos que puedan caer.
• Si se encuentra en una construcción informal, trate de salir de inmediato, durante la salida, vigile su entorno para identificar peligros durante la evacuación.
• Nunca use ascensores para evacuar.
• No se ubique bajo los marcos de las puertas, ya que no es un lugar seguro, el marco ayuda a disipar la energía del sismo, por lo cual puede romperse y colapsar.
• Si está en una silla de ruedas, ubíquese al lado de una columna o lugar seguro, frene la silla y proteja su cabeza con los brazos. Asegúrese que en su lugar de estudio y trabajo, cuenten con medidas específicas para apoyarle en la evacuación.
• Si está en su vivienda y sólo si es posible, abra la puerta principal y de las habitaciones, ya que se podrían trabar y dejarle a usted y su familia encerrados.
• Si está acostado y no puede dirigirse a un sitio seguro, permanezca en la cama o a un costado y proteja con los brazos o almohada su cabeza.
• Si está en la calle, observe su entorno y busque un lugar seguro. Procure estar lejos de postes y cables. Aléjese de las fachadas pues pueden caer partes de la misma como ladrillos o vidrios, con precaución diríjase al centro de la calle, tenga cuidado con los vehículos, es muy posible que los conductores no hayan sentido el sismo.
• Si va conduciendo un vehículo en las calles y percibe un sismo, reduzca la velocidad y en lo posible deténgase en un lugar seguro (alejado de postes, cables, vallas).
• Si va conduciendo por una autopista urbana, no se detenga, baje la velocidad y busque bahías, bermas u otros lugares seguros donde pueda parar.
• Si va conduciendo por carretera, baje la velocidad pero no se detenga, encuentre un lugar seguro para estacionarse, en lo posible busque información con las concesiones o a través de números telefónicos, acerca del estado de vías luego del sismo. En Colombia, el número de policía de carreteras es # 767.
• Si va conduciendo en un túnel, baje la velocidad y en lo posible busque los nichos de parqueo internos para detenerse, no salga del vehículo hasta que el sismo haya terminado, luego salga del túnel, baje la velocidad y busque información del estado de vías.
• Si va conduciendo en un puente, baje la velocidad y procure no detenerse hasta bajar de él, los puentes no son lugares seguros en sismos.
• Si se encuentra en un lugar público como un teatro o cine, quédese en su silla, proteja la cabeza con sus brazos y espere a que el sismo termine, luego evacúe. Conserve la calma y procure que los demás también lo hagan, si se presenta una asonada (estampida) producto del pánico, no se quede quieto en un punto fijo, muévase con todas las personas, alce a los niños pequeños. Siga las instrucciones del personal de seguridad y logística.
• Si está en la costa y el sismo fue tan fuerte que fue difícil mantenerse en pie, evacue lejos de la costa en busca de sitios altos, el sismo pudo haber generado un tsunami, tendrá algunos minutos para ponerse a salvo.
¿Qué hacer después?
• Verifique su condición física, la de su familia y personas cercanas, si puede, ayude a las personas que lo requieran y que vea en superficie (no bajo escombros) y espere la ayuda de los organismos de socorro.
• Si aún está en su vivienda y ante sismos fuertes, corte los suministros de gas, energía y agua. Si percibe olor a gas, evite accionar interruptores o encender fósforos, abra ventanas, de aviso a los bomberos y diríjase hacia una zona segura.
• Revise su vivienda en busca de señales de posible colapso o de daño estructural grave, tales como: grietas en paredes, columnas y placas de techo, estructura inclinada, grietas externas en el suelo.
• Si el sismo ha provocado el colapso de estructuras y se tienen indicios de personas atrapadas bajo los escombros, no trate de rescatarlos, puede poner en riesgo su vida y la de otras personas.
• Manténgase informado a través de la radio acerca del estado de su región, daños e instrucciones impartidas por las autoridades.
• Si quedó encerrado, mantenga la calma y busque ventanas u otros medios para indicar que está allí y que requiere ayuda. No improvise vías de evacuación que puedan ser peligrosas. Si tiene posibilidad, comuníquese por medio de mensajes de texto desde su celular, es más efectivo que tratar de llamar, pues las redes estarán colapsadas.
• Si usted está atrapado en los escombros, pero no tiene partes de su cuerpo presionadas, trate de proteger boca y nariz para no inhalar polvo. Trate de buscar salidas o señales que le indiquen una posible ruta de evacuación. Si tiene heridas con hemorragias, haga presión directa sobre la herida con un trozo de ropa o pañuelo. Evite gritar, es poco probable que su voz sea suficiente para que lo escuchen, si tiene un silbato, úselo, o busque elementos metálicos que pueda golpear.
• Si al salir a la calle, encuentra postes en el piso y cables eléctricos, tenga cuidado de no tocarlos o moverlos.
• Si está atrapado y alguna parte de su cuerpo esta presionada por escombros, mantenga la calma al máximo posible, el estrés afecta y desgasta considerablemente el estado físico. Permanezca atento a ruidos que le indiquen la presencia de organismos de socorro, es posible que oiga llamados, busque la manera de que le oigan, si puede golpear objetos metálicos, lance señales sonoras periódicamente. Controle su respiración con un ritmo lento, profundo y sostenido, esto ayudara a disminuir el estrés y aumenta las probabilidades de supervivencia.
Publicado en:
http://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/%C2%BFqu%C3%A9-hacer-antes-durante-y-despu%C3%A9s-de-un-sismo/ar-AAso7RB
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En Pasto, Nariño, Colombia:
No estamos preparados para un sismo, las construcciones no lo soportarían
Por Diario del Sur, sábado, 23 de septiembre de 2017 - 17:32
Después de dos horas de haberse efectuado un simulacro en la Ciudad de México, la capital del país y cuatro estados más fueron sacudidos por un sismo de magnitud 7,1. El hecho curiosamente ocurrió pasados 32 años de haber vivido otro terremoto que causó cerca de 10.000 muertos en 1985.
En Pasto, por ser una ciudad en la que hay riesgo de sismos y erupción volcánica, muchos ciudadanos opinaron que no se sienten preparados para afrontar una tragedia de esas. Consideran que la ciudad y sus edificaciones no están construidas para soportarlo.
“No estamos listos”
Para la comerciante Irma Viteri “no tenemos la preparación suficiente para enfrentarnos ante estos fenómenos naturales. Teniendo en cuenta que nuestra ciudad está ubicada en una zona en la cual los movimientos telúricos son frecuentes, falta más gestión por parte de los gobernantes en el sentido de capacitar a los ciudadanos frente a estos eventos que son impredecibles. Solo nos acordamos de estar atentos cuando el volcán presenta alguna actividad”.
“Hay que capacitarnos”
Según el ingeniero Hernando Gutiérrez, “las autoridades de socorro no efectúan cursos o talleres para preparar a la comunidad. Afirma que en muchas empresas se debería capacitar a los empleados para tener un propio plan de contingencia que les permita saber de qué manera responder ante una situación de emergencia como una erupción volcánica o un terremoto similar al que sacudió a México”.
“Falta conciencia”
“Aún falta crear conciencia sobre el riesgo al que estamos expuestos por nuestra cercanía con el volcán Galeras y a las posibilidades de que ocurran sismos, debido a que son muy pocos los simulacros que implementan las autoridades y cuando se hacen muchos no le damos la importancia que estos ameritan. Sobre todo en las instituciones educativas, porque los jóvenes aprovechan estos eventos para hacer desorden”, aseveró el soldador Iván Martínez.
“Más campañas”
El tendero Manuel Hernández expresó que en comparación con los países orientales, donde saben qué hacer para resistir estos fenómenos, en Pasto todavía hace falta cultura volcánica. “Pienso que las autoridades deberían implementar más campañas, sobre todo entre los hogares, para prepararnos de una forma adecuada y saber cómo actuar en caso de emergencias. Personalmente yo no sabría qué hacer”.
“Nunca se está preparado”
El docente Jorge Belalcázar manifestó que no es posible estar totalmente preparados ni en cultura ni infraestructura. “Existen planes de contingencia y se hacen simulacros, pero a la hora de una emergencia es muy difícil mantener la calma o soportar la fuerza de la naturaleza, pienso que nadie puede contra eso. Sin embargo, está bien que se sigan tomando medidas por lo menos para tratar de que el daño no sea tan duro”.
“Somos descuidados”
“Considero que somos muy descuidados en ese aspecto y no hemos tomado las medidas necesarias para enfrentar un eventual sismo en nuestra ciudad. Deberíamos empezar desde nuestras casas implementando rutas de evacuación, puntos de encuentro, que permita de algún modo estar preparados para estas eventualidades, de la misma forma en que lo están haciendo en otros países”, sostuvo la comerciante Marcela Vanegas.
“Imitar otras culturas”
“En estos momentos en los cuales los movimientos telúricos se están intensificando en todo el planeta, creo que deberíamos imitar la cultura que tiene los orientales en cuanto al modo de actuar frente a estos desastres naturales. Si bien es cierto el pánico se apodera de la población cuando ocurren estos eventos, cuando se tiene un plan de contingencia se puede actuar con cierta calma, el cual hace falta que se implemente de una manera seria en nuestra ciudad”, afirmó el ama de casa Jimena Santacruz.
“Muy confiados”
Según el comerciante Franco Sánchez existen muchas organizaciones de socorro expertas en capacitar a la población para que sepa cómo actuar en caso de emergencia por erupción volcánica o un sismo, pero que la gente no se interesa en formarse y es muy confiada. “Existen instituciones como la Defensa Civil, la Cruz Roja y otras que dictan cursos sobre eso, pero uno a veces cree que esas eventualidades no las va a vivir y se olvida de estar preparado”.
“Carecemos de planes”
Para la estudiante Carol Pinta desafortunadamente la ciudadanía no tiene un plan definido para enfrentar un sismo, a pesar de que en la ciudad ocurren con frecuencia. “En Pasto es muy común que tiemble la tierra. Gracias a Dios no ha sido con gran intensidad, pero creo que es posible que suceda, por eso creo que deberían implementarse planes en cada hogar, en cada colegio, universidades y empresas porque no se sabe cuándo ocurra algo así”.
“Tomemos medidas”
“Los pastusos estamos muy confiados y no hemos tomado las medidas necesarias frente a la posibilidad de un sismo en nuestra ciudad. Pienso que no estamos preparados para encarar una situación como la que vive México o como la que sucedió en Ecuador el año pasado. Si bien es cierto las autoridades vienen haciendo simulacros, creo que falta interés y que las personas le pongamos seriedad al tema”, señaló el ingeniero industrial Julián Caicedo.
“Riesgo latente”
El docente Víctor Melo manifestó que en Pasto hace falta entrenamiento y cultura para asumir una emergencia como la de México. “La verdad es que nosotros creemos que eso no nos puede pasar, y no es que uno sea pesimista sino que es un riesgo latente, es algo que puede ocurrirnos en cualquier momento. De pronto un sismo no, pero una erupción sí. Creo que si las autoridades revisan casa por casa, no van a encontrar ni un solo plan de respuesta o equipo de emergencia”.
“Mejorar la infraestructura”
“Es muy complejo estar absolutamente preparados. Por más que nos eduquen y tengamos un botiquín, si ocurre un terremoto no creo que nos dé mucho tiempo de salir a la calle antes de que se venga abajo la casa o donde estemos. Creo que lo ideal entonces sería que la infraestructura de la ciudad se empezara a construir y remodelar para que aguante un sismo como el de México, sino no sirve que sepamos qué hacer”, indicó el comerciante Enrique Cerón
Publicado en:
http://diariodelsur.com.co/noticias/local/no-estamos-preparados-para-un-sismo-las-construcciones-no-lo-351387
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Terremotos en América Latina: en qué creer y qué tener en cuenta
Agencia AFP Lima, Perú, en el comercio.com, 23 de septiembre de 2017 10:18
Después del movimiento telúrico en México del pasado 19 de septiembre, el temor a un megaterremoto que golpee a otro país de América Latina cobra fuerza, fundado en parte en razones geográficas, pero exacerbado por comentarios y supuestos vaticinios que riegan las redes sociales.
A continuación, información para aclarar el panorama y despejar dudas.
¿Se vienen más sismos? Sí. Simplemente por la ubicación geográfica. "California, México, la costa de Guatemala, sumado a Ecuador, Colombia, Perú y Chile, se encuentran en el cinturón de fuego del Pacífico. Somos países altamente sísmicos. Pueden ocurrir en cualquier parte, en diferentes magnitudes y niveles de profundidad", dijo a la prensa el jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP) , Hernando Tavera.
En ese cinturón de fuego, que en América va desde Alaska hasta Chile, las placas marinas y las terrestres convergen y friccionan. "Los terremotos son un proceso totalmente impredecible", dice a la AFP el geólogo Patricio Valderrama, experto en desastres naturales. Y advierte: "Muchas de las versiones que se difunden (en redes sociales, sobre un inminente gran terremoto) no tienen el más mínimo asidero".
¿Por qué son mortales?
"El terremoto no mata. La gente pierde la vida porque las estructuras colapsan porque han sido mal construidas o edificadas en suelos que no son adecuados", agrega Tavera. En el terremoto de 7,8 magnitud en Ecuador, en abril de 2016, el expresidente Rafael Correa dijo: "Muchos edificios se derrumban por mala construcción".
La denominada "autoconstrucción", sin supervisión profesional, es habitual en países de América Latina que han vivido en la pobreza por décadas y han crecido en la informalidad. En Lima, varias construcciones se han edificado en las laderas de los cerros o en terrenos arenosos, quedando vulnerables ante un sismo potente.
Según los cálculos que maneja el Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú cada vez que se hace simulacros, un terremoto de 8 grados con epicentro en Lima podría matar a más de 50 000 personas. Según dijo a radio RPP José Arispe, exdecano del colegio de Arquitectos del Perú, "el 80% de Lima sufriría por la formalidad y por las pocas garantías que tenemos en las nuevas edificaciones".
¿Qué hacer?
"Falta cultura de prevención", dice a la AFP el geólogo Valderrama. Es habitual que después de grandes eventos sísmicos los países de la región activen sus simulacros de evacuación y repasen sus protocolos. Pero hay temas que requieren resolverse en el largo plazo, como las edificaciones. A ello se suma la antigüedad del casco urbano de algunas ciudades, con construcciones coloniales sin mantenimiento.
Las fallas geológicas
"Los grandes sismos en América Latina son por subducción, es decir, choque de (las) placas" tectónicas marinas con las terrestres, explica Valderrama.
También están las fallas geológicas.
"La cordillera de los Andes se levanta constantemente, crece 6 cm al año. Eso genera pequeños bolsones de energía que cuando se liberan crean una falla geológica", detalla. La falla geológica es una grieta en la tierra.
Chile es un país ejemplar en materia de construcciones sismo resistentes y ha soportado recientes terremotos por encima de los ocho grados. Actualmente mantiene bajo observación la falla de San Ramón, una grieta de 30 km de ancho que está activa (se mueve) y, de tener un desplazamiento brusco, puede arrasar Santiago.
"Podría ser en los próximos minutos o podría ser en cosa de los próximos 100 o 1 000 años", dijo en agosto a la AFP el geólogo Gabriel Vargas. Recientemente, en el sector de Matucana, Perú, la activación de una falla geológica desató una veintena de sismos en un solo día, leves y con pocos daños.
Publicado en:
http://www.elcomercio.com/actualidad/terremotos-americalatina-mexico-ecuador-construcciones.html.
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Sensores y ondas de radio, la tecnología antisísmica de los mexicanos
Fuente: Tecnósfera, globovision.com, 21 de septiembre de 2017 07:45 a.m.
Volvió a temblar en México por segunda vez en dos semanas. El terremoto, de magnitud 7,1, deja centenares de muertos, según autoridades locales.
Irónicamente en la mañana de este martes, las autoridades mexicanas realizaron un simulacro de sismo y se recordó, como cada año, la tragedia del 19 de septiembre de 1985.
Desde hace dos décadas, la asociación CIRES provee a la ciudad un sistema de sensores colocados a lo largo de la costa pacífica, donde el riesgo de sismos es mayor.
En Ciudad de México también funciona un sistema de alarmas que se activa un minuto antes del sismo, pero periodistas de AFP dijeron que esta vez se escuchó la alarma al mismo tiempo que comenzó a sentirse el temblor.
Un minuto para evacuar
Una vez detectado el sismo, el sistema lanza una onda que dispara las alarmas en escuelas, ministerios y otras oficinas, interrumpiendo automáticamente las emisiones de la radio. Los mexicanos tienen entonces como máximo un minuto para reaccionar y salir de los edificios antes de que empiecen a temblar.
Esta tecnología no estaba disponible durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985, de una magnitud de 8,1 en la escala de Richter, que devastó la capital y mató a más de 1.000 personas. Instalados en una antigua construcción de tres pisos, los servidores de esta asociación detectan cada vibración del suelo y disparan las alarmas.
Alertas mediante aplicaciones
Los mexicanos también tienen la posibilidad de recibir alertas a través de aplicaciones como SkyAlert o Alerta Sísmica DF. Dos segundos después del comienzo de un sismo, SkyAlert envía un mensaje con el texto "alerta sísmica" e indica la intensidad del temblor.
La aplicación, lanzada en 2013, estaba inicialmente conectada al sistema CIRES, pero su joven fundador Alejandro Cantu, desplegó luego a lo largo de la costa mexicana sus propios sensores, traídos de Japón.
La aplicación se popularizó rápidamente y la versión gratuita contaba con más de tres millones de usuarios en 2015. Una versión paga fue lanzada después, que permite personalizar las alertas. Para advertir a sus usuarios la aplicación utiliza una red de banda ancha en lugar de las líneas telefónicas, lo que garantiza su fiabilidad según su fundador.
Publicado en:
http://globovision.com/article/sensores-y-ondas-de-radio-la-tecnologia-antisismica-de-los-mexicanos
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Consecuencias de un terremoto según su magnitud
Fuente: GV, globovision.com, 20 de septiembre de 2017, 08:03 a.m.
En las últimas semanas las noticias de desastres naturales han acaparado la atención del mundo, como prueba los recientes terremotos que han ocurrido en México, (8,4 y 7,1) han dejado numerosas pérdidas humanas y materiales, así como dolor y pánico en la humanidad.
El pasado 7 de septiembre un terremoto de 8,2 grados azotó al sur de México, dejando 96 fallecidos. El martes 19 de septiembre un sismo de magnitud 7,1 sacudió fuertemente a la capital mexicana, causando la muerte de más de 200 personas, escenas de pánico y destrozos estructurales.
Los sismos se clasifican según su magnitud, a su vez el daño que estos puedan ocasionar se debe a su intensidad.
Escalas para medir terremotos
Hay dos parámetros para caracterizar un terremoto: magnitud e intensidad. La magnitud es la medida de su fuerza en relación con la energía liberada y se calcula midiendo la amplitud máxima de las ondas sísmicas.
En 1935, el sismólogo de EE UU Charles Richter ideó la escala logarítmica de magnitudes que lleva su nombre. No tiene límite superior, y un incremento de un punto implica que la magnitud del seísmo aumenta diez veces. Los más violentos están por encima de 7.
Antes, el italiano Giuseppe Mercalli había creado una escala del 1 al 12 para medir la intensidad de un terremoto, basada en la observación de sus efectos -que es subjetiva.
Microsismos y sismos menores
Estos movimientos no superan los 3.0 de magnitud, y que no ocasionan ningún daño.
Los sismos menores se mantienen en una escala de 3.0 a 3.9, y que no ocasionan daño, y si lo hacen es muy poco.
Sismos ligeros y moderados
Estos sismos se registran en una magnitud de 4.0 a 4.9, y que tienden a generar un daño moderado.
Por su parte, estos sismos se reconocen por mantener una escala entre los 5.0 y los 5.9, y a la vez tienden a producir un daño considerable.
Como ejemplo de estos sismos se puede citar el ocurrido el pasado 30 de agosto de 2017, cuyo epicentro fue en el estado Vargas, a una profundidad de 5,9 kilómetros, y se sintió fuertemente en Caracas.
Asimismo el pasado 18 de septiembre se registró un sismo de magnitud 5,5 en Chile, el cual sacudió a cuatro regiones de este país, según fuentes oficiales, sin registrar daños.
Sismos fuertes (6 grados en adelante)
Su magnitud siempre se mantiene entre la escala de 6.0 y 6.9, ocasionando un daño muy severo.
En una muestra de este fenómeno se puede citar el sismo de 6,3 grados de magnitud que se presenció el pasado 30 de junio en la costa ecuatoriana, sin que se reportaran víctimas ni daños, de acuerdo con autoridades locales.
Sin embargo, el terremoto de Caracas de magnitud entre 6.5 a 6.7, cuyo epicentro se ubicó en el litoral central, a 20 km de la ciudad, dejó al menos 300 muertos, 2.000 heridos y pérdidas materiales superiores a los 400 millones de bolívares.
Sismos mayores (de 7 en adelante)
Refiere a los movimientos de tierra que se mantienen en una magnitud de 7.0 y 7.9, y que ocasionan un daño muy amplio y a la vez fuerte. A partir de esta categoría pueden denominarse terremotos. Sus afectaciones van desde las pérdidas humanas y estructuras devastadas.
México ha sufrido en carne propia recientemente 2 sismos que superan la escala de 7, tal como sucedió el pasado siete de septiembre al sureste de este país. También denominado terremoto de Chiapas, se catalogado como el más fuerte registrado en esta nación desde el sismo de Jalisco-Colima de 1932. Por este sismo se reportaron 96 fallecidos.
Mientras que el de este martes 19 de septiembre fue de magnitud 7,1 y sacudió el centro de México. Las víctimas superan la cifra de 200, según las autoridades, las cuales aseguran que el número de fallecidos podría aumentar.
Megaterremotos: Chile 2010 y Japón 2011
El terremoto de Chile de 2010 fue un fuerte sismo ocurrido a las 03:34:17 hora local (UTC-3), del sábado 27 de febrero de 2010, que alcanzó una magnitud de 8,3 MW de acuerdo al Servicio Sismológico de Chile y de 8,8 M
Un fuerte tsunami impactó las costas chilenas como producto del terremoto, destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico. Tras este fenómeno hubo 156 personas fallecidas.
En cambio, el de Japón es considerado el peor terremoto registrado en su historia y el quinto del mundo de 8.8. A raíz de este desastre se produjo un tsunami con olas de hasta diez metros. También fue origen de la emergencia nuclear después de que la central de Fukushima Daiichi se viese dañada.
Causó más 18.500 muertos y desaparecidos. El tsunami de 2011 destruyó cerca de 400.000 viviendas y otros edificios en la costa noreste del país, en donde, dos años después, cerca de 315.000 personas aún permanecen evacuadas en viviendas temporales.
Publicado en:
http://globovision.com/article/de-que-magnitud-puede-considerarse-un-sismo-desastroso
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¿Estaba preparado Ecuador para enfrentar un terremoto?
Cristina Zambrano León , 26 abril de 2016, en: expresolatino.net
Expertos explican por qué cayeron con facilidad varias casas en el terremoto.
El ingeniero Enrique García, experto en daño sísmico consultado por BBC Mundo menos de 24 horas después del sismo de magnitud 7,8 en Ecuador, se refiere así a los problemas en el sector de la construcción que tuvieron una consecuencia directa en los más más de 600 muertos que dejó.
¿Estaba preparado Ecuador para enfrentar un terremoto?
La respuesta inmediata es no. Al menos en las zonas más afectadas. Tras sus primeras visitas a las zonas afectadas, el presidente Rafael Correa admitió que muchos edificios se habían derrumbado “por mala construcción”.
Correa recordó que tras los terremotos de Chile y de Haití, Ecuador implementó normas de construcción “mucho más fuertes”. De ahí surgió la Norma Ecuatoriana de Construcción (NEC).
Consultado por BBC Mundo, el ingeniero estructural Fabián Carrasco indicó que la norma ecuatoriana es buena, pero agregó que en el país no se cumplen ni los códigos ni las normas.
“Los permisos de construcción dependen de cada municipio. Algunos exigen la intervención de un ingeniero estructural a partir de un determinado número de pisos, otros no, pero esto sólo es en el estudio de los planos, luego no hay nadie que supervise la construcción”, dijo.
La informalidad de la construcción
Para Enrique García otro de los motivos para el derrumbe de casas es la informalidad (las construcciones quedan a cargo de maestros de obra y no de ingenieros o arquitectos), la falta de control de la calidad de los materiales y la ausencia de diseños sísmicos adecuados.
En un recorrido por varias poblaciones afectadas, se advierte las fallas en la construcción.
En Manta, el puerto más importante de Ecuador, hay edificios en estado inservible. Para un ingeniero estructural, lo importante no es si un inmueble sufre daños irreparables o no: lo importante es que no se derrumbe y se lleve vidas en su caída.
Esto ocurrió con varias casas de Manta que simplemente cayeron sobre sí mismas o se inclinaron violentamente debido a que las bases no pudieron soportar a las plantas superiores.
“A primera vista hay un peso muy grande en la parte superior y las estructuras no son lo suficientemente sólidas para sostenerla. El sentido común en zonas sísmicas indica que los elementos más pesados deben estar abajo y conforme vas elevando la construcción tienes que ir aligerando el peso”, comenta el arquitecto Fausto Cardoso.
“Aquí vemos lo contrario: se colocan losas de hormigón arriba y estructuras frágiles abajo, en el medio columnas pequeñas que cumplen una función estética y no soportante. Se gasta mucho en los ornamentos del edificio, pero se descuida la seguridad”.
El otro elemento clave es el uso adecuado de los materiales: una buena cantidad de hierro para la cohesión de la estructura y el uso de arena de minas o ríos, nunca de mar.
Pero al escuchar este último dato, muchos de los vecinos de la casa derrumbada señalaron que la mayoría de las casas de Manta obtenían su arena de las playas.
“La arena del mar no es buena para construir debido a que la sal daña el hormigón y termina corroyendo el hierro”, responde el arquitecto.
El ahorro que deja daños
Julio Bermúdez opina desde su experiencia como trabajador de la construcción. Afirmó que en Ecuador se construye sin técnica.
“Igual este terremoto en cualquier parte del mundo te tiraba casas abajo, pero hay casas que aguantaron porque las construyeron de forma más consciente. Muchas personas, para ahorrar dinero, ahorran materiales. O son inescrupulosos los maestros contratistas y ponen materiales de menor calidad. Eso no es sólo en Manta, sino en todo el Ecuador”.
Bahía de Caráquez
En esta ciudad, en el malecón se encuentra una casa antigua que estaba a punto de ser declarada bien patrimonial y aún se sostiene en pie. ¿Sus materiales? Madera y caña.
Sus materiales livianos la mantuvieron en pie pero también colaboró el buen trabajo elaborado en madera.
“Cada lugar desarrolla una tecnología de acuerdo con el material que tiene. Estos elementos tienen la ventaja de ser muy livianos. Se mueven con el sismo y regresan a su posición original, disipando la energía”, señala el arquitecto Cardoso que al ser también restaurador, siente pasión por las antiguas técnicas de construcción.
Por eso se lamenta al ver cómo, a pocas cuadras, el derrumbe de una casa de cemento y hormigón, afectó las paredes de casas de madera vecinas.
Para el arquitecto, no hay que tampoco “satanizar” el cemento, ya que toda tecnología se puede utilizar de forma responsable. Pone como ejemplo entonces el Museo de Bahía de Caráquez, cuya fachada sufrió daños pero su estructura se mantuvo intacta.
Cardoso considera que la informalidad en la construcción va a continuar una vez que se olviden los efectos del terremoto, por lo que –en su opinión– el Estado debería alentar el regreso a la arquitectura vernácula, con materiales propios de la región, en vez de permitir peligrosas construcciones en cemento de varios pisos que no cumplen con las normas adecuadas.
Pero esto no sería suficiente. Los ingenieros estructurales recuerdan que si la gente levanta casas en lugares inadecuados como orillas de los ríos, quebradas y pendientes, el efecto benefactor de los materiales livianos queda anulado por la mala ubicación de la construcción.
Tercera parada: San Vicente
La pequeña ciudad ubicada frente a Bahía de Caráquez está unida a su vecina mayor por un puente que, al menos a primera vista, no parece haber sufrido ninguna “herida” en el terremoto.
Aquí, una construcción llama la atención del arquitecto. De ella salen hierros que la gente deja al aire para futuros pisos. “Es tanto un fenómeno ecuatoriano como latinoamericano. La gente empieza una obra con la esperanza de añadir nuevos pisos en el futuro”.
“Entonces construyen los cimientos con una pequeña estructura de hormigón, cierran las paredes, funden una losa en la primera planta para usarla como cubierta y lanzan un sistema de hierros para unirse a los futuros pisos”.
El problema es que en la costa, la brisa marina oxida los hierros, dañando la mayor conexión que tendrán esas diferentes plantas en el futuro.
“El mundo inmobiliario me parece mediocre y mezquino”, dice Alejandro Aravena, el chileno que ganó el “Nobel de arquitectura”
“Si a esto sumamos los problemas de la calidad del material y las sales que entran en el hormigón al usar arena de mar, entonces estamos creando un coctail de arquitectura tremendamente peligroso cuando hay un riesgo sísmico”, concluyó Cardoso.
Parada final: Canoa
Al ingresar a uno de los centros turísticos por excelencia de la costa ecuatoriana, la primera reacción de los viajeros es comprobar el estado de la estructura hotelera, ya que de ello depende el futuro de Canoa.
En este censo improvisado de hoteles, uno de los primeros destinos presenta una postal muy poco optimista: el Royal Pacific ha perdido toda la planta baja debido al colapso de su estructura causando, según dice un vecino que vive en frente, la muerte de seis personas.
“No podemos saber a ciencia cierta qué sucedió. Se nota que hay mucho hierro, pero el hierro y el hormigón no trabajaron juntos. El edificio se cayó sobre sí mismo, la estructura se mantuvo pero la base no resistió”, indicó Cardoso.
El Royal Pacific recuerda en su caída al clásico videojuego del Tetris, en el que las piezas desaparecían al llegar a la superficie. La primera planta ha sido completamente aplastada por los pisos superiores.
Pero a dos cuadras de este hotel se levanta otro que no presenta grietas, como si la estructura no se hubiese enterado de que hubo un terremoto o el sismo hubiera elegido perdonarle la vida.
Los dueños del Amalur son dos españoles, Diego San José y Lorena Rojo, y el secreto de su éxito no tiene secretos.
“Nosotros nos tardamos dos meses en los cimientos, otros se apuran para comenzar lo más rápido con el negocio y no hacen una buena cimentación”, dice Diego.
“Mucha gente usa arena de la playa y es salina y se va comiendo el hierro. Nosotros usamos arena del río, lavada y tamizada. Mira el tamaño de nuestras columnas. Y sólo hemos levantado un piso. La base del hotel es de hormigón y la parte de arriba es madera y bambú”, acota Lorena.
La descripción de lo que ocurría con algunas construcciones en Canoa que exponen ambos es desoladora: “Acá presentaban el plano de un piso y luego construían cinco y nadie se daba cuenta. Había edificios que pensabas que se iban a caer sin necesidad de un terremoto. Un día que soplara un poco de viento se iban a caer”.
Y la cruel realidad, el experto en daños sísmicos Enrique García no es muy optimista sobre el futuro. “En el 2008 hubo un congreso en Bahía de Caráquez para determinar qué habíamos aprendido del sismo del 98 y mira lo que pasó ahora. Se van a tomar algunas medidas pero yo creo que esto en un año se olvida”.
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http://www.expresolatino.net/noticias/noticias/primera-plana/estaba-preparado-ecuador-para-enfrentar-un-terremoto.html
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La placa de Nazca: la principal causa de los seismos en Perú
Por María Fernanda, 30 de noviembre de 2008
El Perú se encuentra situado en una zona de frecuente actividad sísmica, de hecho debido a que la placa de Nazca ocupa una gran parte del subsuelo marino en el Océano Pacífico, son muy constantes la presencia de sismos. Así, fue el año pasado, durante el mes de agosto que se dio un gran terremoto en la parte sur del país, afectando a cientos de personas y a cientos de miles tantas que hasta hoy sufren las consecuencias.
El Perú se encuentra en una zona de frecuente actividad sísmica debido a que le corresponde geográficamente la franja de fricción del movimiento de dos placas tectónicas, es decir la placa de Nazca y la placa Sudamericana. De hecho, en agosto del año pasado se dio uno de los peores terremotos en la historia del país, quedando afectada la zona sur del Perú, donde murieron cientos de personas y otras cientos de miles quedaron afectadas hasta el día de hoy.
La placa de Nazca
La placa de Nazca ocupa una gran parte del subsuelo del Océano Pacífico teniendo un borde de colisión que se extiende desde Panamá hasta el sur de Chile. De hecho, se encuentra en constante fricción con la placa Sudamericana, la cual comprende desde la fosa marina del límite de Perú con Chile, es decir en el oeste, hasta el eje de la Cordillera del Atlántico Sur en el este.
Así, se sabe que Nazca se desplaza en dirección N 80° E, llegando a tener una velocidad promedio de 11 centímetros por año. Además, la placa sufre un proceso de subducción por debajo de la placa Sudamericana, la cual es la causa de los sismos más importantes que ya ha sufrido no solo este país sino América del Sur, es su parte oeste. Sin embargo, cabe destacar que también debido a este proceso de subducción se ha podido originar la Cordillera de los Andes y también la Fosa peruano-chilena.
En su parte sur, es decir en su límite, la placa es divergente con respecto a la Placa Antártica, de la misma manera que en su límite occidental, con la Placa del Pacífico y en el norte con la Placa de Cocos.
Además de estas placas, existen otras tres más pequeñas llamadas microplacas que se encuentran sobre todo en las zonas donde se unen las placas. Una de ellas es la de las Islas Galápagos se encuentra en la unión de las de Nazca, del Pacífico y de Cocos. La segunda es la de Juan Fernández en el borde entre la del Pacífico, la de Nazca y la Antártica, y tercera es la de la Isla de Pascua en el límite entre Nazca y del Pacífico, un poco más al norte que la de Juan Fernández.
Así, a continuación expondré tres de los terremotos más graves que ha sufrido dicho país a consecuencia de los desplazamientos de la placa de Nazca:
El terremoto de Chincha Alta del 2007
El último sismo de notoria gravedad que sufriera el país ocurrió exactamente el 15 de agosto del 2007, fecha que significó la muerte de cientos de personas en condiciones económicas muy pobres, agravando la situación económica de la zona y por ende del país.
El terremoto se registró a las 6:40 p.m. hora peruana (aproximadamente a las 23:40 p.m. para España), duró unos 210 segundos (es decir unos 3 minutos con 30 segundos) y su epicentro se localizó en la ciudad de Chincha Alta (una de las ciudades más pobres del país, como ya he dicho líneas arriba) la cual se encuentra a escasos 150 kilómetros de la capital, Lima.
Así, el número de víctimas ascendió a 595 muertos, 1, 800 heridos y 319, 886 damnificados alcanzando una magnitud de 8, 0 en la escala de Mercalli. De hecho, fue uno de los terremotos más violentos que ocurriese en el Perú en los últimos años; además, definitivamente fue el más poderoso en lo que se refiere a intensidad y a duración.
De esta manera, las zonas más afectadas fueron las provincias de Pisco, Ica, Chincha y Cañete.
El terremoto de Moquegua del 2005
Tres años atrás, exactamente el 1 de octubre del 2005, las localidades de Carumas, San Cristóbal, Calacoa, Cuchumbaya y otras más pertenecientes al departamento de Moquegua, al Sur del Perú se vieron afectadas por un sismo de gran intensidad. De hecho, este tuvo varias réplicas que ocasionaron daños severos en viviendas de tipo A.
Los parámetros sísmicos del sismo principal fueron determinados por el Servicio de Emergencia Sísmica del Instituto Geofísico del Perú (IGP), con datos de estaciones sísmicas de acceso remoto del IGP, Toquepala, La Yarada, Misti, Cerro Verde, San Gregorio, Cotahuasi (Figura), siendo estos los siguientes:
El terremoto de Lima de 1974
Se dio un día jueves 3 de octubre de 1974 a las 09:21 a.m. Así, la capital del Perú, Lima, fue sacudida por un sismo de magnitud 6.6, con epicentro a 90 km al sur oeste de dicha ciudad.
El sismo ocasionó 78 muertos, 2,500 heridos y pérdidas materiales calculadas en unos 2,700 millones de soles (650 millones de euros aproximadamente). Además, el terremoto se caracterizó por tener algunas características peculiares como por ejemplo una larga duración del movimiento perceptible (más de 90 segundos), una baja frecuencia con predominancia del movimiento del suelo y una magnitud inusualmente alta (7.6).
Los lugares que resultaron afectados además de Lima Metropolitana, fueron las poblaciones costeras de Lurín, Chilca, Mala, Imperial, Cañete, Chincha y Pisco las cuales se encuentran en la parte sur de la capital. Así, de acuerdo con la destrucción que ocasionara dicho sismo se informó que la intensidad máxima fue de 9 en escala de Mercalli.
De hecho, no solo es Perú el país que sufre estos movimientos telúricos tan catastróficos sino que también Chile (sobre todo en la parte norte del país) ha experimentado en diferentes oportunidades el movimiento de la placa de Nazca, con consecuencias iguales de nefastas que para los peruanos.
Finalmente, si bien toos sabemos que no podemos predecir los terremotos lo que sí podemos hacer es estar preparados tomando medidas de seguridad en nuestras casas y también con nuestros familiares, medidas que definitivamente nos ayudarán a prevenir pérdidas mayores.
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Las enseñanzas que nos dejó el terremoto del 25 de enero de 1999, en Armenia y Eje Cafetero (Colombia)
Por cronicadelquindio.com, Armenia, Quindío, Colombia
LA CRÓNICA recoge hoy, día de la conmemoración del terremoto del 25 de enero de 1999, que devastó a Armenia y al Eje Cafetero, las conclusiones a las que llegó el geólogo Armando Espinosa Baquero, profesor de la universidad del Quindío y miembro de la Sociedad Geográfica de Colombia y la Academia de Ciencias Geográficas, sobre este fenómeno, en el estudio denominado: Algunas enseñanzas del terremoto en el Quindío.
La región no estaba preparada
El geólogo Espinosa dijo que la región no estaba preparada para el sismo de 1999. “Indudablemente la región no estaba preparada para resistir un sismo de magnitud intermedia, de carácter superficial y de epicentro cercano, básicamente porque: a) Buena parte de las construcciones no estaban diseñadas para ese tipo de evento, aunque habían resistido sismos de otro tipo; b) Armenia y la mayoría de las localidades del Viejo Caldas fueron construidas sobre topografías inadecuadas que luego fueron mal manejadas, rellenos; c) La zona está cruzada por fallas activas importantes que fueron identificadas demasiado tarde. D) La ocurrencia de un sismo superficial, con todas sus consecuencias, no estaba contemplada en los cálculos de amenaza sísmica.
Una ciudad sin norma antisísmica
El mayor causante de la tragedia fue la falta de norma antisísmica en las construcciones de antes de 1984. “En Armenia, como en el resto de Colombia, todas las construcciones anteriores a 1984 fueron hechas sin norma antisísmica. El Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes, decreto 1400, fue puesto en vigencia tras el terremoto de Popayán en el año 1983, y fue actualizado en 1998. De los 50 edificios que colapsaron con el sismo principal, 49 eran anteriores a 1984. Igual sucedió con varias urbanizaciones, con el agravante de que en muchos casos las modificaciones hechas por los propietarios de casas o apartamentos sin control alguno resultaron fatales”.
Se fracturaron las construcciones tradicionales
“El sismo del 25 de enero causó graves daños en las construcciones tradicionales. En algunos sitios como Armenia, lo que había de patrimonio arquitectónico regional quedó prácticamente destruido. La razón de esa pérdida irreparable está en que esas construcciones son más afectadas por sismos cercanos que por sismos lejanos; como no había ocurrido ningún movimiento telúrico cercano grave en la historia de la región y los sismos lejanos, como es lógico, habían causado pocos daños, el peligro de un temblor cercano fue descuidado, hasta se podría decir que se había ignorado. Además, los pesados techos de teja de barro, en muchos casos, agravaron notablemente los daños”.
Llenos y ocupación de los bordes
Un razonamiento del doctor Espinosa es que muchas construcciones se hicieron sobre llenos y se ocuparon los bordes de pendientes. “Buena parte de los cambios de intensidad aparecidas inmediatamente al sismo principal en los diferentes sector de Armenia y de otras localidad como Calarcá, estuvieron ligados a características de topografía, en un sentido amplio. Estos y muchos municipios quindianos fueron construidos sobre depósitos recientes blandos y erosionados por numerosos ríos y quebradas. Vale decir que la parte plana de los emplazamientos originales era muy pequeña, pero suficiente para establecer una población de unos cuantos habitantes. Las poblaciones fueron creciendo y poco a poco fueron ocupando los bordes de los pequeños valles formados por quebradas, y en la parte central de los cascos urbanos se procedió a llenar cauces y valles para ganar espacio. En ambos casos las consecuencias fueron muy graves”, sostiene el experto.
Analiza el geólogo sobre el mismo tema: “Se sabe que en terrenos poco compactados las ondas sísmicas causan grandes daños. Los rellenos son un caso extremo de esa situación: las ondas sísmicas pierden velocidad al pasar de terrenos relativamente compactados, rocas o incluso algunos tipos de suelos, a terrenos altamente deleznables como los llenos y su energía se traduce en amplitud, aumentando seriamente los daños. Ese efecto ya se había observado en Armenia en sismos anteriores, Murindó 1992 y el de 1999 se sintió en forma contundente en muchos sectores, especialmente en el centro de la ciudad”.
No sabíamos de fallas activas
“Los estudios de geología en Colombia no se ocuparon suficientemente en identificar y caracterizar las fallas activas porque la sismicidad profunda se ha dado, predominantemente, en los últimos setenta años. La cartografía geológica del país nunca contempló la ruptura de terrenos cuaternarios por fallas geológicas; se suponía hasta hace unos cuantos años que estas pasaban por debajo de los cuaternarios sin afectarlos.
Los proyectos de amenaza sísmica regional, iniciados en Colombia después del terremoto de Popayán en 1983, empezaron el estudio de las fallas activas, se trata de trabajos largos y relativamente costosos que apenas están en su proceso inicial. No hay exageración en decir que más del 80% del estudio de las fallas en Colombia está por hacerse, estudio que está notablemente adelantado en países vecinos como Venezuela. No obstante, existe en Colombia la creencia de que las fallas activas ya han sido estudiadas”.
Una amenaza sísmica sin predicción
“Los estudios de amenaza sísmica, como se afirmó anteriormente, habían previsto una aceleración máxima de 0.25 en el basamento para la región del Quindío y no se conocía el coeficiente de amplificación o coeficiente de sitio. La aceleración registrada en la capital quindiana alcanzó 0.5 originado en un coeficiente de sitio que alcanza el valor 2, cifra muy alta, no contemplada por ningún especialista. Por otra parte, los estudios posteriores hechos en la región pronosticaron la posible ocurrencia de un evento similar a los de 1938, 1961 y 1979 en los últimos años del siglo o los primeros del centenario siguiente.
Este último evento ocurrió pero excedió la previsión en cuanto a sus efectos, los cuales fueron mucho mayores que los de los movimientos anteriores. En síntesis, las características del terremoto del 25 de enero no habían sido previstas ni en el Código de Construcciones Sismorresistentes ni en ninguno de los estudios”.
Puede volver a pasar
“Una lección que se puede vislumbrar, no solo para el Quindío sino para el todo el país, es que puede haber ciudades que reúnan las mismas condiciones que Armenia: sismicidad cercana y superficial asociada a fallas activas no identificadas o poco conocidas. En el caso de un movimiento telúrico similar en el futuro, las consecuencias pueden ser muy graves, añadiéndose el hecho de que el Quindío no estaba menos preparado que el resto de Colombia para enfrentar un sismo como el del 25 de enero de 1999”.
Víctimas serán recordadas en eucaristía
Con una eucaristía que se cumplirá hoy a las 12:00 del mediodía, en la capilla del cementerio Jardines de Armenia, se tendrá en mentes y corazones a las víctimas del terremoto del 25 de enero de 1999. Además se hará una ofrenda floral al monumento que recuerda que hace 17 años la ciudad vivió su peor desastre natural, una tragedia la destruyó, dejó a miles de sus habitantes damnificados y con enormes problemas sociales y económicos.
En este, que es el acto central, estarán el gobernador del Quindío, Carlos Eduardo Osorio Buriticá, y el alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez Morales, con sus equipos de gobierno y los familiares de las víctimas.
Construcción en pendientes
“Los efectos producidos por la ubicación de construcciones en el borde de pendientes, o efectos topográficos sensu stricto, fueron muy contundentes. Al ser sometida una topografía irregular a un movimiento como el de un sismo los puntos que no están confinados, principalmente las cimas y los bordes de pendiente, se ven sometidos a un movimiento mayor que el resto del conjunto, con la consecuencia de que en esas zonas los efectos del movimiento son más graves. En muchos barrios de Armenia y de otras localidades, las zonas situadas en bordes de pendiente sufrieron daños serios. Se dieron casos en que construcciones situadas al pie de la pendiente e incluso en la pendiente misma sufrieron daños menores frente a construcciones de mejor calidad situadas en el borde de la pendiente”.
Publicado en:
http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-las_enseanzas_que_nos_dej_el_terremoto_del_25_de_enero_de_1999-seccion-la_regin-nota-95579.htm
Fuente: www.msn.com