Por Brandon Barceló, en Minuto de Dios, Colombia, 1 de septiembre de 2017
Estimado Francisco:
En este tiempo, a escasos días de su visita a Colombia, se ven en las redes sociales muchos ataques a dicha venida. La mayor excusa para pedirle a usted que no venga, no deja de ser el dinero, algo muy extraño en un país donde la cultura y la fraternidad, no dejan que la pobreza acabe con departamentos como la Guajira. Son 25 mil o más millones de pesos las cifras que los “cotizadores” plantados en las redes sociales, han estimado sobre su visita. ¡Que no venga el Papa! ¡Que inviertan la plata que se va a comer Francisco en educación, salud y pensión! Son algunas de las máximas de los que protestan en contra de esa visita.
En este tiempo, a escasos días de tu visita a Colombia, yo también opté por decirle: ¡No venga! No tiene usted, papa Francisco, ninguna necesidad de venir a un país donde tiene más valor, quien tiene más dinero; donde lo que tiene que ser rechazado, no lo es; donde muchos callan frente a las injusticias, pero se sobresaltan cuando viene alguien con pensamiento distinto; donde es más importante el fútbol que la pobreza en la Guajira (aunque me han dicho que a usted le gusta el fútbol); donde priman los intereses de unas cuantas familias poderosas; donde Dios aparentemente ya no tiene un puesto; donde algunos prefieren la guerra absurda, a una paz mediana; donde aún se mata por hambre y se roba por necesidad; donde los alcaldes dicen tener estudios que ningún cartón sustenta; donde el mensaje de Jesús se convirtió en un aparente negocio, hasta el punto de salir a pelear por defender el “diezmo”; donde hay niños muriendo de hambre y otros estudiando sentados en las piedras.
No venga a un país donde abunda la gente egoísta, que se niega a la posibilidad de recibir un mensaje de esperanza; que cree que usted estaría realmente dispuesto a cobrar tan absurda suma de dinero; un país que prefiere ver a Pablo Escobar en la televisión, que a un mensajero de Buenas Noticias; un país que se hiere cuando hablan de plata y no se toma la tarea de investigar si lo que se dice es verdad; un país que olvidó que existe el perdón y las nuevas oportunidades para quienes se arrepienten; un país que aprieta más por la titularidad de un futbolista, que por el salario inmerecido de la mayoría de congresistas.
Si, al parecer, hay muchas razones por las que no debería venir. Le he dado vueltas al asunto, me he preguntado varias veces si realmente es justa su visita. Si tiene usted que aguantar las voces de los arrogantes que detractan de la fe católica y de todo lo que no tenga que ver con sus pensamientos. Realmente no sé si tenga usted que venir a aguantar todo eso. Claro, que conociéndolo, sé que no se aguantaría las ganas de venir a un país en el que hay mucho por lo cual luchar y cambiar. Incluso, creo que si supiera cada una de las cosas que le he descrito, su afán de venir sería aún más grande.
Claro que al principio no pensé mucho en quienes consideran su visita, de hecho, pensando en ellos y en tu afán de anunciar la Buena Noticia de Jesús, pensándolo con una cabeza más fría, creo que es mejor que venga. Claramente en mi país no todo es malo, también hay mucha gente que quiere recibir de usted una palabra de Dios. Sí, mejor venga. Hágalo por los millones de colombianos que creen que las cosas pueden ser mejor; por aquellos que se levantan todos los días con la esperanza de salir adelante; por aquellos a los que la violencia ha marginado; por los que luchan por la paz y por tanto son bienaventurados; por los que buscan transformar lo negativo del país; por aquellos que lo han perdido todo y hoy solo tienen la compañía del Jesús que usted nos viene a predicar. Venga, y con usted traiga contenedores de alegría, esperanza y paz; traiga palabras de ánimo para llenar los corazones que hoy están vacíos.
Venga, y con su venida haga ver que la Iglesia es mucho más que ritos, que somos un “hospital de campaña”, que la propuesta de Jesús es un llamado a nuestra felicidad; que los que sufren serán consolados, que los que tienen hambre se saciarán. Venga y con su venida háganos recordar que ante todo prima la vida y la libertad humana. Recuérdele por favor a este pueblo que aún hay esperanza, que contra todo pronóstico de los portadores de malas noticias, aún queda mucho por qué luchar.
Sí Francisco, pensándolo mejor venga, lo esperamos.
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Comentarios:
Eliana Padilla Serrano:
Bienvenido a Colombia papa Francisco. Gracias por su cercanía y ternura. Sep 02, 2017 - 8:05 pm
Carolina:
No me convenció, y soy de las que está de acuerdo con la venida del papa. O sea, diosisamos tanto a las personas que nos olvidamos de la base, y es eso lo que me molesta. Me encanta que haya fe, y que nuestra fe nos permita ver, qué con la visita de él, hayan muchos cambios, porque al final es eso, la fe es la que trasnforma. Sep 02, 2017 - 7:05 pm
Hernando José Guzmán Serje:
Me alegra saber que existen opiniones diferentes y con sentido de ubicuidad, personalmente, al escuchar la noticia de la venida del papa y los gastos en que se incurrirían por su estadía, al principio objeté su visita, pero luego de encontrar la paz necesaria en mis pensamientos y con el único fin de aportar una voz de esperanza a nuestro pueblo colombiano, la creo más que necesaria , venga y regale esa paz interior que necesitamos los que dudamos un instante y entréguenos la dicha de ver por medio de su fe y de su palabra a Dios más cerca de nosotros. Sep 02, 2017 - 6:30 pm
Hbtico Flórez Corredor:
Dios bendito de lo que me iba a perder cuando vi el mote o título del artículo. “papa, no venga a Colombia”, me imaginaba que se trataba de una más de esas contradicciones de los enemigos de nuestra fe católica, que como dice la palabra de Dios, nadie es profeta en su tierra…, que en muchas ocasiones forman parte de los que dicen ser fervientes católicos. Luego de leer este análisis, no me queda más que dar gracias a Dios por quien nos hace reflexionar en pro y en favor del sí de María santísima… por eso yo también le digo al santo padre… su santidad papa Francisco, si venga pronto a Colombia, te esperamos con los brazos abiertos y dispuestos a escuchar al pastor de nuestra fe cristiana católica… bienaventurados los que trabajan por la paz, y ruego a Dios con las misma palabras de Jesucristo en la cruz…. padre perdónalos porque no saben lo que hacen, lo que dicen, lo que obran, perdona a los que atentan contra el vicario de Cristo en la tierra y sucesor de san Pedro, nuestro primer papa… por último reflexiono y pido a los que se creen ser Dios omnipotente.. quiénes son ustedes, quiénes somos todos pobres pecadores, para juzgar al papa Francisco, es que ya se creen que son Dios todopoderoso… nuestro deber es orar, orar y orar por el santo padre papa Francisco, quien debe juzgarlo es únicamente Dios Trinidad Santísima… amén. Sep 01, 2017 - 11:58 pm
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Los mensajes invisibles del Papa Francisco
17 de agosto, 2017
Cuando un líder mundial quiere dirigirse a sus seguidores, normalmente recurre al famoso “discurso” que puede ser reproducido en un evento grande, en un video de YouTube o en un documento escrito. Incluso, muchos tienen asesores que redactan por completo esos discursos que son simplemente leídos por los líderes. Sin embargo, el Papa Francisco ha causado una gran revolución porque su comunicación no solo se basa en palabras.
El 13 de marzo del 2013, primer día de pontificado del Papa Francisco, sucedió algo fuera de lo común. Cuando el Papa apareció por el balcón a saludar a los miles de peregrinos que lo esperaban en Plaza San Pedro, tuvo el primer gesto que marcaría el resto de sus días como sucesor de Pedro. Antes de dar el discurso oficial, se puso de rodillas diciéndole al pueblo “oren por mí”, se produjo un silencio impresionante que impactó a todo rincón del planeta.
Un segundo gesto fue en su primer Jueves Santo como Papa que eligió a 12 menores de edad recluidos en un centro penitenciario de Roma para lavarle los pies. Normalmente 12 sacerdotes eran los elegidos para dicha esta experiencia.
Un último gesto para mencionar en este artículo es el ocurrido el 8 de julio del 2013 en isla Lampedusa, lugar donde llegan diariamente cientos de refugiados, algunos vivos, otros muertos, después de cruzar el océano huyendo del infierno que vivían en sus países. El Papa celebró la eucaristía teniendo como altar uno de los tantos botes que trasladan a estas personas buscando refugio provenientes en su mayoría de Siria.
El primer gesto de arrodillarse ante el pueblo pidiendo que oren por él, es una forma extraordinaria de decirnos “Soy tan humano como ustedes”, “Necesito su ayuda”, “Soy su hermano”. Con el segundo gesto nos gritó “No nos olvidemos de quienes todos se olvidan” “Ellos también son amados por Dios” “Como cristianos hay que amar a los demás incondicionalmente”. Y finalmente en el de Lampedusa, nos recuerda “Jesús murió por ellos también”, “La vida de estos hermanos es sagrada”, “La situación de los refugiados tienen que estar al centro de nuestra experiencia cristiana”.
Sin duda alguna, si estos mensajes fueran transmitidos solo a través de discursos, el impacto sería diferente. La clave del Papa Francisco está en vivir lo que dice con palabras, de esta forma, éstas son más creíbles. Él se vuelve más creíble. Y no solo eso, a veces las palabras pueden emocionar, pero son estos gestos los que contagian, los que sacuden corazones, los que destruyen estructuras de pasividad, los que transforman vidas.
Finalmente creo que nuestra tarea como cristianos no solo está en alegrarnos con la visita del Santo Padre a Latinoamérica, empezando por Colombia en unos días, sino también el compromiso a dejarnos iluminar por él, a vivir gestos en nuestra vida cotidiana que contagien, impacten y seduzcan a todos los que tenemos alrededor para que cuando nos vean y nos pregunten ¿Qué te motiva a ser así? ¿Cómo haces para actuar con tanta libertad? ¿Por qué te preocupas tanto por los demás? ¿Por qué te involucras con problemas que no son los tuyos? ¿Cómo haces para ser feliz?, con una gran sonrisa en el rostro les digamos –“Vengan, les quiero presentar a un amigo, se llama Jesús de Nazareth”.
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Fuente: minutodedios.fm