.............................................................. Pintura de Jia-Aili
30 agosto 2017
– Le había visto otras veces, pero hoy parecía estar como ausente, inmóvil, casi escondido, cigarro en mano y mirada en el infinito, apenas se movía. Decido acercarme y le pregunto si está bien:
– No hijo no, no estoy bien, solo estoy recordando lo que pude ser. Aquí me sentaba yo siempre con ella y le contaba todas mis desdichas
– ¿Era su mujer?
– No hijo no, no era mi mujer, era mucho más, era mi vida, ella lo fue todo para mi. Ahora vengo aquí a fumar y a llenarme de ella y de su recuerdo
– ¿Murió?
– No hijo no, no solo murió, ella me dejó porque no supe retenerla, nunca la tuve en cuenta, murió la niña de una leucemia ladrona y ella ya no quería vivir. Se marchó porque quiso y porque pensó que nadie la quería. Yo nunca supe decírselo …
– Cuídese abuelo, lo siento.
Lo dejo allí, con la mirada fija y un leve siseo que no consigue detener y que acompaña con un leve e interminable movimiento de cabeza.
Sigo mi camino hacia la realidad sin saber si lo que me ha dicho el viejo es real o solo ha sido un aviso de mi estúpida imaginación. Da igual, es tan cierto lo que se ve como lo que se imagina, mi madre siempre me lo decía y yo siempre me lo creí.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com