6 julio 2017
No sé si es sabiduría o, simplemente, una adorable y a la vez cruel, vejez, pero el sensual espíritu que, en un mágico domingo de octubre del 66, me embriagó su forma moverse, de reír, de coquetear, de andar, de hablar, de mirarme … de ser, me trajo al mundo de lo deseable, de lo imposible, me arrastró para siempre a mi nuevo mundo, a mi nueva vida, a eso que algunos aún seguimos llamando amor y amar … para vivir.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com