La Presidenta utilizó la red social para contar intimidades del encuentro que mantuvo el lunes con el papa Francisco.
Allí, en una seguidilla de más de 30 mensajes, la mandataria relató sus sensaciones personales y aludió a algunos de los temas tratados con el Sumo Pontífice, como la política, la juventud y la cuestión Malvinas. Aquí los más relevantes contando su encuentro con Francisco:
1:59 PM - 21 Mar 13
El lunes 18 llegué a Santa Marta, Vaticano. Me había invitado a almorzar el nuevo Papa. Un argentino en la silla de San Pedro.
Al ingresar me invadió una tranquilidad perfecta y me sentí, por primera vez en ese lugar, más argentina que nunca.
Cuando estoy con Francisco le digo que como Megafón lo esperan batallas celestiales. Se rie “Es mi libro preferido, me encanta Marechal”.
Megafón o la Guerra, obra maestra de Leopoldo Marechal. Nave insignia de una generación.
Un Papa muy lector como todo jesuita. Clásicos universales y clásicos argentinos. Porque además es un jesuita argentino.
Antes de pasar al comedor vuelve sobre sus pasos y me dice: “Tengo algo especial para usted y quiero que lo guarde”.
Me entrega una rosa blanca. “Es el símbolo de Santa Teresita, a la que siempre le rezo”, me cuenta.
Es su santa preferida. Me recomienda una y otra vez que la conserve.
Nos sentamos a la mesa y le digo: Sabe que el día que lo eligieron en el santoral era Santa Cristina de Persia, la Sra de los Imposibles.
Se sorprende. (Zas, ya veo que Clarín en un rato titula: CFK le dijo al Papa que fue elegido gracias a ella
)
Me agradece mucho que haya ido. Le pregunto si acaso pensó que no iba a venir. “Y uno nunca sabe” me contesta humilde. Tiene razón.
Seguro que no te equivocás o por lo menos te equivocás menos... Lo invité a que visite la Argentina, su país.
Me habla de Malvinas, de la Patria Grande, de San Martín, de Bolívar
el Papa, se entiende?
Habla de los jóvenes, dice que logramos algo que no se veía hace tiempo, que la juventud se interese por la política. Me pega en el corazón.
Me habla de la trata de personas y el trabajo esclavo y le comento los avances logrados, aún falta mucho. Todo el compromiso.
Luego de 2 hs de almuerzo y mate cocido (los saquitos los llevé yo) vamos a la salida. Insiste en acompañarme a la puerta para despedirse.
Una mañana muy lluviosa y ventosa. Buen augurio. Ya saben que soy de las que creen en las señales.