08 julio 2017
Levantarse un sábado cualquiera, tras una larga noche toledana, es algo tan agradecido como agridulce. El cuerpo anda por las tinieblas del dolor y el arrepentimiento, mientras el alma sonríe pensando que esos puntos del carnet de la salud, perdidos anoche, fue un tributo realmente válido. Cuando mas abatido estás, mas piensas en todo aquello que vives y que has vivido, felizmente y que, también, sin darte cuenta, poco a poco, no hace mas que llevarte a morir cada día un poco, dulcemente, felizmente, si, un feliz e indispensable sacrificio.
Anoche me hicieron un regalo. Gracias Elton:
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com