......................................................... Pintura: René Magritte
27 junio 2017
En la hora de mi muerte: (Un canto utópico de quien nunca fue nadie)
Mi mayor desgracia fue eso tan conocido y divulgado por todo mediocre que se precie de ello, de que nunca fui profeta en mi casa, ni para miembro alguno de toda mi familia actual, pasada y futura, no, nunca obtuve un profundo y repetido “Te quiero, te quiero mucho, me encanta todo lo que haces”, no, nunca lo tuve. Nunca fui nadie para ellos.
Me esmeré en ser atento, altruista, dediqué mi vida a intentar ser feliz y ha hacer felices a todos aquellos que me rodearon. No lo conseguí, creo que no, pero no culpo a nadie, sí, en esta hora, la de mi muerte, creo que la culpa la tuve yo, no es la culpa de nadie más, seguramente no hice lo suficiente para conseguir ese “Te quiero profundo” o un reconocimiento a mis éxitos, lo cual nunca hallé en nadie, ni en nadie que supiera decírmelo.
Pido al mundo y a todos los míos, que perdonen mis pecados, que nunca más se acuerden de mi, pues alguien que nunca fue, no puede ser nadie, ni de nadie.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com