Reflexión: "Cómo aprendí a aceptar y querer a mi papá"

 
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No siempre la convivencia en el núcleo familiar es sencilla, y un artículo realizado por el usuario Regina en el portal belelu.com nos deja una muestra de ello, así como una reflexión que muchos, podríamos tomar como ejemplo. He aquí el artículo:

Reflexión: "Cómo aprendí a aceptar y querer a mi papá"

Ser mujer muchas veces significa tener una relación compleja con tu padre. En especial en familias disfuncionales o con conflictos, como la mía, donde a lo largo de mi vida, la imagen de mi padre iba transformándose a medida que fui creciendo.

Cuando era muy niña, mi papá me inspiraba autoridad, respeto e incluso, miedo. Mientras vi las peleas y la siguiente separación de mis padres, vi a mi mamá tan dañada que lo único que podía pensar era que él tenía la culpa de todo lo que pasaba. Muchas veces me prometía cosas que después no cumplía, si nos peleábamos desaparecía unos días, y yo quería que estuviera más presente en mi vida: que me aconsejara, que almorzáramos juntos los fines de semana, pero a veces no era así.

Durante muchos años acumulé un montón de frustración y rabia contra mi papá. Por sus ausencias, por sus mentiras, por las cosas que decía que haría y que no cumplió. Lo culpé de no estar conmigo en mis momentos difíciles, me entristecía no creerle las cosas que me decía, y eso tuvo muchas consecuencias en cómo llevé mi vida después.

Pero ¿Sacaba algo realmente con solo sentir rabia, frustración y tristeza? Esos sentimientos tienen más consecuencias en mi vida diaria, son una carga pesada que llevo siempre y que me impide tener una vida normal, confiar en otros, estar tranquila.

Dejar de pensar en el pasado y dejar ir ese rencor fue clave. Uno no puede cambiar a sus padres, mucho menos quedarse en el rencor de las cosas que no sucedieron. Por otro lado, pese a todas las cosas que pueden dolerme aún, hay otras sobre mi padre que son buenas, positivas, y a pesar de todo, sé que me ama y está orgulloso de cada paso que he dado pese a que no siempre esté presente, y muchas cosas que tengo, que sé y he logrado, son gracias a lo que he aprendido de él.

Creo que con eso puedo quedarme. Muchas veces, el daño comparado de otros padres a sus hijos/as es más grande, y no soy quien para decirles que perdonen. Solo enfóquense en sanar sus propias heridas, y en que a pesar de el dolor, uno es quien es gracias a su pasado.

¿Te gustó el artículo? No olvides compartirlo con tus seres queridos.

Fuente: www.belelu.com
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